La Ley Fundamental alemana establece que el gasto estatal solo puede aumentar limitadamente y que no se pueden contraer 'nuevas deudas'. Para el apoyo militar adicional a Ucrania y para la promesa electoral del SPD de recuperación económica (incluyendo el aumento del salario mínimo legal) es necesaria una flexibilización de ese 'freno de la deuda', algo que el liberal FDP impidió durante dos años en la anterior 'coalición semáforo'. En aquella ocasión, además, la oposición CDU/CSU también se opuso a fondos nuevos para Ucrania y para la recuperación económica.
Estas dos grandes partes de un acuerdo de coalición 'negro-rojo' deben ser aprobadas esta semana en dos sesiones extraordinarias del Bundestag en su composición 'antigua' porque para modificar la Ley Fundamental se necesita una mayoría de dos tercios. CDU/CSU y SPD no la tendrán después de la próxima semana, cuando el nuevo Bundestag se reúna por primera vez. La actual coalición centroizquierdista saliente (derrocada) formada por SPD y Los Verdes tiene aún, junto con CDU/CSU, la mayoría de dos tercios.
Esas dos primeras dificultades importantes para el formador y candidato a canciller Merz no son aún un trámite seguro, pues la dirección de Los Verdes señala varias vaguedades e incertidumbres. Por ello, no está asegurado que Los Verdes (quienes serán excluidos por CDU/CSU de un nuevo gobierno) ayuden a obtener la mayoría necesaria para la reforma constitucional planteada. Esto cobra relevancia porque Merz quiere trasladar todas sus demás propuestas en las próximas semanas a dieciséis grupos de trabajo de CDU y SPD en el nuevo Bundestag, incluido uno para Agricultura.
Por este método propuesto por Merz, Los Verdes no tienen certeza de que muchas de las recientes propuestas de su ministro BMEL Cem Özdemir finalmente sean aprobadas o, por el contrario, queden olvidadas en un cajón debido a un nuevo ministro de Agricultura (¿CDU?). Hay que considerar que, durante los años en oposición, CDU/CSU votó en contra de la mayoría de las propuestas agrícolas, pero casi no presentó su propia visión ni propuestas concretas.
Así, sigue siendo muy incierto qué hará la nueva coalición negro-roja con el 'plan de modernización y futuro' que la comisión Borchert de la ZKL viene postergando desde hace años. Lo mismo ocurre con la 'ley de estiércol' que lleva cinco años dormida y a la que varios estados federados dirigidos por CDU solo contribuyen tímidamente. El único tema que ya está claro que se aprobará es la derogación de la controvertida eliminación del diésel agrícola barato. También está confirmado que el nuevo gobierno alemán no se opondrá al acuerdo Mercosur.
El presidente de la asociación alemana de agricultores, Joachim Rukwied, ve tanto luces como sombras en los resultados de las primeras conversaciones para la coalición. El líder agrícola se muestra satisfecho con la completa reintroducción de la devolución en el diésel agrícola. Sin embargo, Rukwied critica el aumento planeado del salario mínimo a 15 euros, sobre todo para la producción de frutas, verduras y vino.

