Los investigadores señalan que los trabajadores a menudo reciben un pago insuficiente. Aunque el salario mínimo sea obligatorio, muchos terminan ganando menos dinero, por ejemplo, porque no se contabilizan las pausas o no se pagan las horas extras. También se reportan recibos de salario poco claros y deducciones sin explicación.
El nuevo gobierno de coalición alemán en preparación, compuesto por CDU/CSU y SPD, planea aumentar el salario mínimo a 15 euros por hora. La organización agrícola central DBV ya ha pedido una excepción para la agricultura y la horticultura.
Además, el estudio muestra que las condiciones de alojamiento de los recolectores son a menudo pésimas. Los trabajadores generalmente viven en el terreno de la empresa agrícola, en alojamientos estrechos y sucios. A menudo falta privacidad, higiene y calefacción. Los costos de este alojamiento suelen ser descontados automáticamente del salario.
La carga de trabajo también es elevada. Las jornadas laborales son largas, a veces más de diez horas, y hay poca protección contra el calor o la lluvia. Las quejas por dolor físico o cansancio suelen ser ignoradas. Muchos trabajadores no se atreven a expresar críticas por miedo a perder sus empleos.
Según el sindicato IG BAU, poco ha cambiado en años. Los problemas son conocidos, pero los mecanismos de control son insuficientes. El gobierno inspecciona solo una pequeña parte de las empresas, y las sanciones a menudo no se aplican, incluso ante violaciones evidentes.
Los investigadores hacen un llamado a una mejor protección de los trabajadores temporales. Abogan por controles más estrictos, posibilidad de denuncias anónimas y mejor información para los trabajadores en su propio idioma. También proponen que los empleadores agrícolas sean responsables de las irregularidades en sus empresas.
El estudio demuestra que el problema es estructural. Especialmente en sectores como el cultivo de espárragos, donde se requiere mucho trabajo manual, las irregularidades están muy extendidas. Debido al carácter estacional del trabajo, los empleadores pueden atraer cada año nuevos trabajadores sin asumir responsabilidad por su bienestar.
Finalmente, son los consumidores y los supermercados quienes también desempeñan un papel. La presión para ofrecer comida barata lleva a que los agricultores ahorren principalmente en costos laborales. Mientras las condiciones laborales justas no sean una prioridad en la cadena alimentaria, cambiará poco, advierten los investigadores.

