Los defensores de esta nueva tecnología presentan el proyecto como un ejemplo de cómo la industria europea puede reducir significativamente sus emisiones de CO2.
El primer ministro neerlandés Rob Jetten calificó a Yara como un ejemplo de cómo Europa puede hacer más sostenible su industria. La propia Yara también habla de un paso importante para la industria europea.
Clima
En este proceso no solo juega un papel la política climática. El comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, relacionó la reducción de emisiones con el fortalecimiento de la competitividad de la industria europea. Según él, se necesitan soluciones climáticas prácticas que combinen ambos objetivos.
Promotion
Yara espera que la instalación pueda capturar y almacenar alrededor de 12 millones de toneladas de CO2 en los próximos quince años. El proyecto también es un ejemplo de colaboración entre Países Bajos y Noruega: el CO2 se captura y licúa en los Países Bajos y luego se almacena permanentemente en Noruega.
Fondo noruego
En la planta situada en Sluiskil, el CO2 capturado se almacena temporalmente en grandes tanques. Después, el gas de efecto invernadero en estado líquido se transporta por barco hasta Øygarden, en la costa oeste noruega. Northern Lights se encarga del transporte y almacenamiento.
Desde Øygarden, el CO2 se dirige a un lugar de almacenamiento a unos 2.600 metros bajo el fondo marino. Según Northern Lights, el proyecto demuestra que la captura y almacenamiento transfronterizo pueden ser una solución viable. Yara es el primer cliente comercial de Northern Lights.
Además del primer ministro neerlandés, en la inauguración oficial estuvieron presentes el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre, el director general de Yara, Svein Tore Holsether, y Hoekstra. Støre destacó que Noruega dispone de grandes posibilidades para almacenar CO2 bajo el fondo marino.
Fósil
Los defensores ven la captura de CO2 principalmente como una oportunidad para reducir las emisiones en la producción industrial. Sin embargo, la tecnología es controvertida. Los opositores sostienen que la captura de carbono conlleva un uso prolongado de combustibles fósiles y puede mantener durante más tiempo la producción contaminante.
También existen dudas sobre los beneficios reales que esta tecnología puede aportar al clima. Los críticos señalan los resultados decepcionantes hasta ahora en la captura de CO2.
Además, hay advertencias científicas que indican que se puede almacenar mucho menos CO2 bajo tierra de lo que se creía anteriormente. Por ello, el futuro del almacenamiento a gran escala de CO2 sigue siendo tema de debate.

