Los incidentes recientes cada vez se perciben menos como eventos aislados. El primer ministro polaco, Donald Tusk, advierte que Rusia podría presentar ataques a países que apoyan a Ucrania como “accidentes”. La jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, describe los incidentes recientes como intentos deliberados de debilitar la determinación europea y generar divisiones.
Servicios
La amenaza no se limita a un ataque militar clásico. Los países europeos también contemplan la posibilidad de ciberataques, sabotajes, desinformación, influencias en elecciones y la interrupción de servicios cruciales. Los ataques podrían variar según el país y estar dirigidos, por ejemplo, a infraestructuras militares, transporte público u otros servicios esenciales.
Esto también dificulta determinar cuándo una acción rusa debe considerarse un ataque real. Dentro de la OTAN, un ataque a un aliado es considerado un ataque a todos. La cuestión es cómo debe reaccionar la alianza ante provocaciones y otras acciones que no se describen fácilmente como un ataque militar tradicional.
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Libro de guerra
Por ello, se insta a los países europeos a prepararse mejor. Gran Bretaña está revisando su llamado libro de guerra, que no se actualizaba desde hace décadas. Kallas aboga, entre otras cosas, por una mejor protección de infraestructuras, una defensa cibernética más fuerte y un mayor intercambio de inteligencia entre países europeos.
Los líderes políticos y militares intentan también aumentar la conciencia de la población sobre los riesgos. En Reino Unido se advierte que la sociedad no está psicológicamente preparada para una crisis grave. Suecia y Finlandia involucran a sus ciudadanos de forma mucho más intensa en la preparación para emergencias. Recientemente, Países Bajos recomendó no solo almacenar alimentos para tres días, sino para ocho días.
Ciudadanos y empresas
Este enfoque va más allá del fortalecimiento de las fuerzas armadas. Ciudadanos, reservistas, hospitales, compañías de servicios públicos y otras organizaciones sociales pueden desempeñar un papel cuando surja una crisis grave. En Finlandia, además, se capacita a líderes sociales para saber cómo debe funcionar la sociedad durante una crisis de este tipo.
Este aumento de la preparación militar y social se presenta también como una forma de evitar una guerra. La premisa es que una sociedad mejor preparada psicológica y militarmente es menos vulnerable. Además, Kallas quiere que los ataques rusos sean respondidos con medidas concretas.
Ucrania
La protección de infraestructuras vitales también recibe más atención. No se trata solo de objetivos militares visibles. Los cables submarinos y los sistemas informáticos también pueden ser afectados. Por ello, la UE trabaja en cooperación internacional para proteger mejor las infraestructuras en el fondo marino.
Al mismo tiempo, Europa continúa apoyando militarmente a Ucrania. La Comisión Europea está gestionando pagos para compras de defensa ucranianas y ha aprobado planes de producción para misiles Patriot. Kallas afirma que Europa no reducirá su apoyo a Ucrania aunque Rusia intensifique la presión.

