Las granjas de visones resultan ser un foco de contagio de coronavirus mucho mayor de lo que se había pensado hasta ahora. Un tercio de los miembros de las familias de los criadores y sus empleados se infectaron.
Esta conclusión la extraen investigadores de ciencias biológicas que publicaron su estudio a comienzos de este mes, según informan Volkskrant y NOS. Los científicos examinaron a familiares y empleados en los brotes de dieciséis granjas de visones. Un tercio, 66 personas, resultaron portadoras del virus.
La mayoría de ellos fueron contagiados directamente por los animales de piel. Al igual que una decena de gatos callejeros infectados que rondaban por las explotaciones estudiadas. Inicialmente la ministra Carola Schouten (LNV) calificó de "despreciable" la posibilidad de que los visones contagiaran a las personas. Sin embargo, el estudio ahora publicado muestra que la probabilidad de contagio por animales infectados es mayor que la de contagio por otro miembro del hogar.
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A principios de este año, las granjas de visones afirmaron que probablemente los animales se infectaron por empleados enfermos, algunos de los cuales trabajaban en varias granjas de visones y así podían propagar el virus. La semana pasada la ministra Schouten anunció que las granjas de visones serán "compradas rápidamente" y deberán cerrarse en pocos meses, varios años antes del planificado 2024.
Para ese cierre, el gobierno ha asignado 180 millones de euros. No está claro si la ministra Schouten conocía al anunciar esta decisión el hecho de que no fueron los humanos quienes infectaron a los visones, sino al revés.
La provincia de Noord-Brabant cuenta con más de 30 de las más de 120 granjas de visones neerlandesas que tuvieron que ser sacrificadas tras los contagios de coronavirus en los animales. Las granjas de visones son un "caldo de cultivo burbujeante y fermentante para el COVID-19", escribe De Volkskrant el sábado.
El periódico recoge en respuesta a esta investigación sobre la transmisibilidad de los visones opiniones de varios investigadores. La epidemióloga Lidwien Smit de la Universidad de Utrecht se mostró sorprendida por la gran cantidad de portadores en el entorno directo de las "granjas peleteras". “Dado que un porcentaje tan alto de empleados porta rastros del virus, es plausible que muchas más personas hayan sido infectadas por visones que las pocas que ya conocíamos.”
Según los investigadores, no ha habido peligro directo para los vecinos. Encontraron familiares y empleados, pero ningún residente del vecindario infectado con el mismo tipo de ADN del coronavirus que el de los visones.
Sigue sin respuesta la pregunta de cómo el coronavirus pudo llegar a diferentes granjas de visones en Brabante, Limburgo y Gelderland. Posiblemente las personas transmitieron primero el virus a los visones, y luego este regresó de animal a humano.
La viróloga Marion Koopmans afirma que la industria peletera podría ser el eslabón perdido que en su momento provocó el brote en China. “Esto podría ser un paso intermedio plausible en el camino que recorrió el virus de los murciélagos al ser humano”, dice.

