El informe Europe’s Environment 2025 presenta un panorama sombrío. A pesar de que las emisiones de gases de efecto invernadero han disminuido un 37% desde 1990 y la proporción de energías renovables se ha duplicado desde 2005, el estado general del medio ambiente “no es bueno”. La biodiversidad sigue disminuyendo y más del ochenta por ciento de los hábitats protegidos está en mal estado. Además, entre el sesenta y el setenta por ciento de los suelos europeos están degradados.
Según la EEA, la presión se debe principalmente a patrones no sostenibles de producción y consumo, especialmente en la agricultura y el sistema alimentario. Solo el 37% de las aguas superficiales en Europa mantienen una buena condición ecológica. La escasez de agua limpia afecta ya a un tercio de la población y del territorio europeo.
Europa también se está calentando al doble de la media mundial. Las consecuencias se hacen cada vez más visibles en fenómenos meteorológicos extremos, inundaciones, sequías e incendios forestales.
Entre 1980 y 2023, las pérdidas económicas en la UE superaron los 700 mil millones de euros, mientras que solo entre 2021 y 2023 los daños ascendieron a más de 160 mil millones de euros. Se estima que en 2022 murieron 70.000 personas debido a olas de calor.
La agencia advierte que el cambio climático y la degradación ambiental representan una amenaza directa para la competitividad de Europa. La economía depende en gran medida de los recursos naturales, mientras que su calidad está en declive. Para mantener la resiliencia de sectores vitales como el suministro de alimentos y agua potable, es imprescindible una mejor gestión de la tierra y el agua.
El informe destaca que las medidas del Green Deal (de la anterior Comisión Europea) son cruciales para evitar un deterioro mayor. Sin embargo, en el Parlamento Europeo varios grupos conservadores y de derecha han abogado recientemente por revertir estas normas, especialmente en los sectores agrícola y energético. Según la Agencia de Medio Ambiente, debilitar las leyes ambientales incrementaría los riesgos económicos y sociales.
A pesar de las tendencias negativas, la EEA también identifica puntos positivos. La calidad del aire ha mejorado, la eficiencia energética ha aumentado y la economía circular se está expandiendo. En 2023, las energías renovables representaron más de una cuarta parte del consumo total de energía en la Unión Europea. Esto aumenta la probabilidad de que la UE pueda ser climáticamente neutra en 2050, siempre que se mantenga la política actual.
Según la agencia, la UE debe mantenerse firme en sus objetivos de sostenibilidad y evitar recortes en la política ambiental. De lo contrario, el continente se enfrentaría a un deterioro ecológico y económico irreversible. "Lo que hagamos hoy dará forma a nuestro futuro", declaró la directora de la EEA, Leena Ylä-Mononen, durante la presentación del informe.

