La Comisión Europea quiere suavizar las regulaciones agrícolas existentes, especialmente las relacionadas con el medio ambiente y el clima. Al mismo tiempo, existe división en Bruselas sobre este cambio de rumbo.
Con estos planes, la Comisión responde en parte a las protestas de agricultores durante meses el año pasado en varios países europeos. Estas protestas ejercieron presión política sobre los responsables de la política de la UE en Bruselas.
Una versión filtrada de la propuesta muestra que Bruselas quiere imponer menos controles y menos papeleo, especialmente a los pequeños agricultores. Si los agricultores no pueden cumplir sus obligaciones debido a situaciones extremas, en el futuro deberían obtener exenciones más fácilmente. Consideran que las normas actuales son demasiado estrictas para la práctica diaria en la granja.
Un punto importante en la propuesta se refiere a las normas ambientales que deben cumplir los agricultores para recibir dinero del presupuesto agrícola europeo. Al mismo tiempo, los opositores en el Parlamento Europeo advierten que estos cambios pueden ser peligrosos para la naturaleza y el clima. Grupos ecologistas y partidos verdes temen que Bruselas ceda principalmente a la presión de las calles, mientras los objetivos ambientales quedan en segundo plano.
El eurodiputado neerlandés Bert-Jan Ruissen (SGP/ECR) señala que para él y su partido es importante que las normas se vuelvan menos estrictas. Considera que la forma actual en que Bruselas impone reglas no funciona para la agricultura. Según él, los agricultores deben tener más confianza para decidir por sí mismos qué funciona mejor en su situación.
Los planes que la Comisión presenta el miércoles no se limitan a las normas agrícolas. El comisario Hanssen también anticipa la próxima actualización de la Directiva de Nitratos y la política de agua de la UE. Además, el lobby agrícola en Bruselas debe tener en cuenta que en el presupuesto a largo plazo habrá ajustes significativos en los fondos agrícolas (es decir, recortes).
Aunque la Comisión presenta el paquete como una solución a problemas prácticos, diversas reacciones y perspectivas muestran que el Parlamento Europeo está muy dividido sobre las propuestas. Algunos partidos consideran que los cambios son excesivos, mientras otros creen que no son suficientes para ayudar realmente a los agricultores.

