Las sanciones fueron impuestas en marzo de 2021 por Pekín en respuesta a las críticas de la UE sobre el trato a la minoría uigur en la región china de Xinjiang. Estas medidas afectaron, entre otros, a los eurodiputados Michael Gahler, Raphaël Glucksmann, Ilhan Kyuchyuk, Miriam Lexmann y al exparlamentario Reinhard Bütikofer. A ellos se les prohibió visitar China y realizar negocios con entidades chinas.
Como respuesta a las sanciones chinas, el Parlamento Europeo decidió entonces suspender todas las conversaciones oficiales con China y detener la ratificación del Acuerdo Integral sobre Inversiones UE-China (CAI). Este acuerdo de inversión tenía como objetivo otorgar un mejor acceso a las empresas europeas al mercado chino.
El levantamiento de las sanciones fue anunciado esta semana por Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo. Ella enfatizó la importancia del ejercicio libre del mandato por parte de los parlamentarios y la realización de diálogos con funcionarios y políticos chinos sin temor a represalias. Metsola indicó que la relación con China sigue siendo compleja y multifacética, pero que el diálogo y la participación son el mejor enfoque.
Aunque las sanciones contra los cinco eurodiputados y la Subcomisión de Derechos Humanos han sido levantadas, otras sanciones chinas permanecen vigentes. Por ejemplo, el parlamentario belga Samuel Cogolati sigue sancionado debido a su resolución que calificaba el trato a los uigures como genocidio.
El reciente acercamiento entre Bruselas y Pekín ocurre en un momento en que Estados Unidos, bajo el mandato del presidente Donald Trump, impuso altos aranceles a productos chinos. Estas medidas comerciales han impulsado a China a fortalecer sus lazos con otros socios comerciales, incluida la UE.
El levantamiento de las sanciones es visto como un intento de China por mejorar la relación con la UE y posiblemente reactivar el acuerdo de inversión. No obstante, el Parlamento Europeo sigue siendo crítico y subraya desde Estrasburgo que levantar las sanciones no implica ignorar los retos persistentes en las relaciones UE-China.
La Comisión Europea mantiene la presión sobre China para que abra más sus mercados, especialmente en sectores como el de equipos médicos. Además, se han iniciado varias investigaciones contra empresas chinas por dumping y prácticas comerciales desleales.

