En votaciones recientes, el PPE ha colaborado con partidos como Identidad y Democracia (ID) y Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), lo que ha dado lugar a mayorías para resoluciones que la izquierda y los liberales rechazaron. Esta colaboración del PPE “hacia la derecha” causa malestar entre socialdemócratas, verdes y liberales.
La irritación dentro del parlamento se ha intensificado por la reciente campaña del líder del PPE, Manfred Weber, contra el Pacto Verde europeo promovido por el excomisario de la UE Frans Timmermans. Esa legislación ambiental, como el Plan de Restauración de la Naturaleza y la estrategia alimentaria “de la granja a la mesa” (F2F), fue también defendida por organizaciones ecologistas que recibieron apoyo financiero de programas de la UE como LIFE.
El PPE cuestionó recientemente el papel de ONG financiadas por la UE en el proceso legislativo europeo. Según la bancada, existe una “zona gris” donde subsidios públicos se usan para influir políticamente. Esta crítica es compartida por otros partidos de derecha, con quienes el PPE coopera en ese marco.
Las bancadas de centroizquierda ven en esta estrategia un intento del PPE de silenciar a la sociedad civil. Las ONG, por el contrario, juegan un papel esencial en la supervisión de los valores democráticos y la protección medioambiental. Según Follow the Money, las organizaciones advierten sobre un “espacio decreciente” para la participación ciudadana en la UE.
Sin embargo, el PPE señala algunos casos concretos en los que organizaciones ambientales recibieron fondos de la UE mientras realizaban campañas activas por legislación específica. La Comisión Europea no habría dado suficiente cuenta de esto. Los fondos LIFE se habrían utilizado para actividades de lobby relacionadas con la propuesta de ley de restauración de la naturaleza, lo que los opositores califican como “influencia inapropiada”. La Comisión Europea confirmó la financiación, pero negó que se haya utilizado de manera ilícita.
A pesar de la división creciente, el PPE parece no desviarse de su línea. Su líder parlamentario, Manfred Weber, sigue abogando por una reorientación de la estrategia europea, dando mayor peso a intereses económicos y a las “preocupaciones agrícolas” sobre las ambiciones ecológicas. Esta retórica resuena entre las bancadas de derecha, fortaleciendo su colaboración mutua.
Las bancadas liberales y socialdemócratas consideran esta alianza una amenaza para el equilibrio en el Parlamento. Su apoyo previo a Von der Leyen estuvo precisamente centrado en la cooperación proeuropea y el respaldo a políticas climáticas. Ese fundamento ahora está cada vez más presionado, informan tanto Follow the Money como Politico.

