La mayor facción en el Parlamento Europeo ha colaborado más estrechamente con partidos de extrema derecha de lo que se conocía anteriormente y de lo que se había negado hasta ahora. Se trató de una coordinación entre políticos del PPE y el grupo de extrema derecha de los Patriotas en torno a propuestas para endurecer la política europea de migración.
Dicha colaboración no solo se realizó a través del voto, sino también mediante comunicación directa previa. Europarlamentarios y empleados consultaban en un grupo de WhatsApp y además tenían encuentros personales para discutir las propuestas, como se ha descubierto ahora.
Campos de acogida
Las propuestas legislativas preparadas incluían planes para trasladar a solicitantes de asilo rechazados a los llamados campos de acogida fuera de la Unión Europea. Esa propuesta fue posteriormente aprobada en el Parlamento, para gran decepción del eurodiputado liberal neerlandés Malik Azmani (Renew/VVD). Él había preparado en los últimos años como ponente del PE un texto modificado que en el último momento fue rechazado por los democristianos.
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En las conversaciones preparatorias también participaron representantes de grupos de extrema derecha, entre los cuales está el partido alemán AfD. La coordinación fue más allá de consultas ocasionales. La cooperación con la extrema derecha es especialmente sensible en Alemania, donde el AfD ha escalado en recientes elecciones en grandes estados federados hasta convertirse en el tercer partido.
Rechazo
El líder del grupo PPE, Manfred Weber, afirmó ahora en un comunicado a la prensa alemana que no estaba al tanto de la comunicación entre sus miembros de grupo, empleados y otras facciones. Esto contrasta con declaraciones anteriores en las que subrayaba que no había ninguna cooperación con la extrema derecha. También habló previamente de una línea clara frente a partidos que consideraba adversarios de la UE.
Según Weber, él no autorizó la participación en tales grupos de chat. El canciller alemán Friedrich Merz reaccionó duramente y rechazó lo ocurrido. Enfatizó que la colaboración con la extrema derecha no es deseable y que debe terminar.
Sanciones
Según Merz, la responsabilidad ahora recae en Weber. Él debe asegurar que se detengan esas prácticas y determinar si se requieren pasos adicionales tras lo sucedido. Recientemente, Weber impuso sanciones a dos eurodiputados agrícolas neerlandeses que no respetaron acuerdos de grupo para no apoyar mociones de desaprobación contra la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen.
Esos dos miembros del grupo neerlandés estuvieron medio año sin poder hablar en comisiones ni en el Parlamento, no recibieron tiempo de palabra y ya han cambiado, por enfado, al grupo conservador ECR.

