Dado que a principios de este mes los ministros de Salud aprobaron después de meses de preparativos administrativos y negociaciones la propuesta del Comisario de la UE Didier Reynders, se espera la adopción definitiva a principios del próximo año y la implementación a partir de 2025.
También Países Bajos la han aprobado porque, según el ministro en funciones Ernst Kuipers, las condiciones neerlandesas están suficientemente incorporadas en la propuesta final. Por ejemplo, los países de la UE que ya tienen intercambio de un historial médico (electrónico) pueden continuar con ese sistema.
Además, los países de la UE tendrán la opción de permitir que sus ciudadanos decidan si sus datos médicos pueden ser intercambiados entre países de la UE (opt-out). Para el intercambio destinado a la investigación científica del ADN, incluso será posible implementar un sistema de consentimiento previo (opt-in). Esos datos, por tanto, no se compartirán de forma estándar.
Para garantizar una rápida implementación en Países Bajos, este mes se ha iniciado el programa HDAB-NL. Este programa desarrollará las funcionalidades técnicas para el nuevo sistema europeo. También se involucrará a la Autoridad de Protección de Datos para supervisar los aspectos de privacidad.
Organizaciones de pacientes en varios países de la UE y políticos europeos han expresado sus reservas sobre las consecuencias para la privacidad. El eurodiputado neerlandés Bert-Jan Ruissen (SGP) calificó la propuesta de ley como "el preludio de una unión sanitaria europea. Con la recopilación de los datos de pacientes a nivel de la UE nos dirigimos hacia un único sistema de seguros donde Bruselas pronto nos indicará qué tratamientos seguirán siendo reembolsados".
La eurodiputada Anja Haga mostró gran preocupación por la confidencialidad de los datos médicos de millones de pacientes en la Unión Europea: "No es la intención que las empresas comerciales tengan acceso a los datos de los pacientes, salvo que el paciente dé su consentimiento explícito". Haga quiere que los datos médicos solo puedan ser compartidos cuando los pacientes otorguen permiso previo y explícito.
Según Haga, es preocupante que grandes compañías farmacéuticas puedan beneficiarse de tal sistema: "El riesgo de una brecha de datos siempre está presente y no se corresponde con el posible beneficio para el paciente". Hace algunos años, la ChristenUnie fue muy crítica con la implementación del historial médico electrónico en Países Bajos, debido a la incertidumbre prolongada sobre quién tenía acceso a esos datos.

