La comisión de agricultura del Parlamento Europeo votó recientemente a favor de una enmienda que reserva palabras como «hamburguesa», «salchicha» y «bistec» para productos que contienen carne animal. Muchos países de la UE consideran que no se deben permitir referencias a la «carne» para la carne falsa cultivada en laboratorios.
Paralelamente, la Comisión Europea ha planteado una propuesta para prohibir 29 términos relacionados con la carne —como «tocino», «ternera» y «pollo»— en etiquetas de productos vegetales. Los parlamentarios también están considerando limitar el uso de «hamburguesa» y «salchicha». Ambas iniciativas tienen por objetivo proteger a los consumidores, pero han provocado fuertes reacciones en contra.
Una amplia coalición de más de doscientas organizaciones lanzó la campaña «No Confusión» para impedir estas propuestas. Alegan que los consumidores no se confunden con términos como «hamburguesa vegetal» y que una prohibición en realidad genera incertidumbre y frena la innovación.
Los opositores a la prohibición señalan que las denominaciones conocidas ayudan a los consumidores en su elección y preparación de alimentos. Temen que las normas prohibitorias afecten tanto a las variantes vegetales como a las cultivadas, y ralenticen el surgimiento de nuevos productos más sostenibles.
Los partidarios argumentan que los términos relacionados con la carne deben reservarse exclusivamente a la carne para evitar confusiones y proteger a los sectores tradicionales. Los críticos, por su parte, sostienen que la legislación vigente de la UE ya ofrece garantías suficientes y que las restricciones adicionales son desproporcionadas.

