Los eurodiputados están preocupados por los riesgos para la salud física y mental de los jóvenes usuarios de redes sociales y teléfonos inteligentes. Los padres deben recibir ayuda para gestionar las actividades digitales de sus hijos, afirman los eurodiputados.
Además, el uso en línea debe adaptarse a la edad. Por ello, el Parlamento establece una edad mínima de dieciséis años para acceder a redes sociales, plataformas de vídeo y plataformas de IA. Los adolescentes de trece a dieciséis años solo deberían tener acceso con consentimiento de sus padres.
El Parlamento Europeo repite su llamado ya hecho anteriormente para prohibir el diseño intencionadamente adictivo de productos digitales, como el desplazamiento infinito y los vídeos que se reproducen automáticamente. Estas medidas forman parte del informe sobre mejor protección en línea para niños, en el que la eurodiputada neerlandesa Kim Van Sparrentak fue co-negociadora.
El Parlamento quiere que la Comisión Europea actúe contra elementos adictivos en juegos en línea y técnicas de diseño que llevan a los niños a gastar más dinero en línea, como las monedas falsas y las cajas de botín. Además, el Parlamento aprobó la propuesta de Van Sparrentak para recomendaciones sobre la salud en relación al tiempo frente a las pantallas.
“Contra los trucos manipuladores de las empresas tecnológicas ya no sirve la autodisciplina. A veces parecemos incluso zombis frente a las pantallas y los niños reciben una pantalla como chupete ante la mínima. Además, lo que ven en línea suele ser peligroso.”
Van Sparrentak: “El entorno en línea se ha convertido en un pantano donde los algoritmos manipuladores y el diseño adictivo hacen que los niños se hundan cada vez más en un mundo lleno de radicalización, violencia, trastornos alimentarios o misoginia. Esto tiene grandes consecuencias para su desarrollo, seguridad y salud mental.”
Van Sparrentak es crítica con la propuesta de introducir una edad mínima de 13 años para redes sociales. “Si vamos a verificar edades, debe hacerse de la forma más segura y eficaz. Temo que surja una industria alrededor del escaneo facial de niños o la recopilación de sus datos. Estas medidas tan drásticas deben basarse en una sólida evidencia científica, no en acuerdos políticos sobre edades.
Además, el consentimiento parental puede generar situaciones injustas para los niños, porque algunos podrán usar las redes sociales y otros no. Así se crea una diferencia en la protección entre niños cuyos padres tienen tiempo y energía para ocuparse y otros que no. “Aquí se vuelve a poner toda la responsabilidad en los padres en vez de en las empresas tecnológicas.”
El próximo año la Comisión Europea presentará una nueva ley para proteger mejor a los consumidores en línea, la Ley de Equidad Digital (Digital Fairness Act, DFA). Las recomendaciones del informe de los políticos europeos serán incluidas en esta ley.

