Magyar, líder del nuevo partido opositor Tisza, es considerado un rival serio de cara a las elecciones húngaras de abril próximo. Mientras el país enfrenta inflación y estancamiento económico, el apoyo hacia su partido opositor crece. El gobierno húngaro quiso levantar la protección parlamentaria de Magyar para poder procesarlo, pero según los críticos, esto fue principalmente un intento político de silenciar a la oposición.
El Parlamento Europeo rechazó sin miramientos esa petición húngara. Orbán reaccionó furioso. En las redes sociales calificó la decisión como “vergonzosa, vergonzosa” y acusó a la UE de interferir en asuntos húngaros. En medios afines al gobierno húngaro, la decisión se presenta como parte de una “caza de brujas” más amplia de Bruselas contra Budapest.
El caso de Magyar no es aislado. La resolución de la comisión parlamentaria coincide con la presentación de un nuevo (borrador de) informe de la eurodiputada neerlandesa Tineke Strik (GroenLinks-PvdA). Ella es la ‘relatora para Hungría’ en nombre del Parlamento Europeo. En su informe se constata que la crisis del Estado de Derecho en Hungría se ha profundizado en los últimos años.
Además, señala violaciones sistemáticas de los derechos de las minorías, incluidos los colectivos LGBTIQ+ y solicitantes de asilo, que son blanco de campañas de odio y políticas discriminatorias. También las ONG críticas estarían sometidas a una presión estructural por medio de intimidación y la suspensión de fuentes de financiamiento.
Por ello, Strik insta a la Comisión Europea y a los países de la UE a tomar medidas más contundentes. Esto incluye considerar la congelación de más fondos europeos para Hungría e incluso la suspensión del derecho a voto de Orbán en el Consejo de Ministros.
El informe sigue las investigaciones anteriores de la UE de 2018 y 2022, que también alertaron sobre el deterioro de las normas democráticas en Hungría. El hecho de que aquellas alertas tuvieran pocas consecuencias concretas, fortalece en Strik el llamado a adoptar ahora medidas firmes reales.
Para Orbán, el doble mensaje desde Bruselas —la mantención de la inmunidad de Magyar y un nuevo informe crítico— significa que la presión de la UE aumenta aún más. Pero el primer ministro húngaro parece no estar dispuesto a dar un paso atrás.
El mismo Magyar puede considerar como una victoria el rechazo a la petición de levantar su inmunidad. Esto le permite continuar su campaña hacia las elecciones del próximo año sin la amenaza directa de un proceso judicial. Así, sigue siendo un adversario formidable para Orbán, cuya posición de poder parece tambalear tras quince años en el gobierno.

