El mensaje central sobre el reciente plan de paz estadounidense es que sobre el futuro de Ucrania no se puede decidir sin Ucrania, y que las decisiones sobre la seguridad europea no deben tomarse fuera de Europa. El texto subraya que los países involucrados deben sentarse en la mesa.
Muchos eurodiputados expresaron preocupaciones respecto al plan estadounidense y lo calificaron de perjudicial para el objetivo de una paz sostenible. Advertieron que la falta de claridad y las señales contradictorias complican el proceso y pueden afectar la seguridad de Europa.
Cualquier futuro acuerdo de paz estará vinculado a un alto el fuego previo con garantías de seguridad firmes para Ucrania. En este sentido, no debe restringirse nada que el país necesite para proteger su propia seguridad y fronteras. Esta llamada europea se considera una reacción a la exigencia rusa de que Ucrania no sea miembro de la OTAN.
Se confirma enfáticamente la integridad territorial de Ucrania. Según el texto aprobado, no se puede reconocer como ruso un territorio ocupado temporalmente. El principio es que las fronteras no pueden cambiarse por la violencia. Se espera que los jefes de Estado y de Gobierno europeos adopten una postura similar en la cumbre de la UE a mediados de diciembre.
El Parlamento también subraya que Rusia es responsable de los daños que ha causado en Ucrania. El uso de los activos bancarios rusos congelados debe ayudar en la recuperación y reconstrucción, aunque al mismo tiempo se reconoce que aún existen preguntas legales al respecto.
Mientras tanto, en Bruselas se trabaja en legislación para emplear los fondos incautados. Esto obliga a la UE a mantener opciones alternativas disponibles, mientras el Parlamento insiste en avanzar. A la vez, la UE mantiene las sanciones vigentes, que solo se levantarán tras un acuerdo de paz completamente implementado.

