Según la Comisión Europea, Europa debe ser más fuerte y autosuficiente en un mundo cada vez más impredecible. Esto significa menos dependencia de otros países en energía, tecnología y materias primas. Bruselas quiere que la economía europea sea más resistente a los choques externos.
La política que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, anunció en septiembre en su último discurso sobre el Estado de la Unión, toma forma ahora. Mientras antes el énfasis estaba en normas y vigilancia, ahora el foco está en el crecimiento, la innovación y la cooperación. Bruselas quiere construir en lugar de destruir, dijo la presidenta Von der Leyen al presentar su Plan de Trabajo 2026.
El programa de trabajo refleja la nueva realidad en la que la UE debe operar. La guerra de Rusia contra Ucrania obliga a los países de la UE a invertir en seguridad energética y defensa. Al mismo tiempo, la Unión quiere protegerse contra los conflictos comerciales iniciados durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos.
Los planes para 2026 ponen el centro en la resiliencia económica y la innovación. La Comisión trabaja en nuevas leyes para biotecnología, economía circular y energía más barata. Además, se revisarán reglas antiguas para hacer el mercado interno más simple y justo.
Los países de la UE y el Parlamento Europeo acordaron abordar el control gubernamental innecesario. Bruselas quiere eliminar leyes y normas que ya no funcionan y simplificar las existentes. “Menos pero mejores normas” es el principio base.
El eurodiputado holandés Bas Eickhout (GroenLinks-PvdA) reaccionó positivamente al nuevo enfoque. El copresidente del grupo de Los Verdes ve pasos concretos para combinar industria, política climática y seguridad social. Insiste en que los planes deben convertirse efectivamente en legislación y no quedarse en buenas intenciones.
Las organizaciones de bienestar animal expresan decepción. En el programa de trabajo no hay ninguna propuesta legislativa nueva para abordar los abusos en la ganadería o el transporte de animales. Solo se ha planificado una estrategia no vinculante sobre ganadería para el próximo año.
Tampoco avanza la reforma de la ley de transporte de animales, destinada a reducir el tiempo de viaje de los animales para el sacrificio. Las negociaciones entre los países de la UE y el Parlamento Europeo están paralizadas. Por ahora no parece haber progreso, lo que causa frustración entre las organizaciones que llevan años pidiendo normas más estrictas.

