Las objeciones, principalmente de países agrícolas, se resolverán dentro de los procedimientos existentes de la UE, por lo que no se considera necesaria una modificación formal del texto, según la Comisión.
La decisión de someter el acuerdo a votación en su forma actual reduce la posibilidad de que una mayoría de países de la UE pueda bloquear su finalización. Bruselas también ha descartado la opción de aprobar el tratado en partes separadas. Un procedimiento dividido aumentaría el riesgo de que una parte sea aceptada y otra no, lo que paralizaría todo el paquete.
El acuerdo Mercosur es uno de los mayores acuerdos comerciales que la UE ha firmado jamás. Prevée la eliminación de buena parte de los aranceles de importación y crea un mercado común con cientos de millones de consumidores. La Comisión Europea quiere concluir el tratado antes de que termine el año como parte de una revisión más amplia de la estrategia comercial.
Para organizaciones agrícolas y gremios rurales de varios países de la UE, esta perspectiva es motivo para una nueva movilización. En Francia, los sindicatos han anunciado que retomarán las protestas en las calles y bloquearán carreteras para presionar al gobierno. También en Italia y Polonia se preparan protestas, con agricultores que amenazan con manifestaciones masivas en las capitales y frente a sedes gubernamentales para impedir la aprobación.
La Comisión Europea, por su parte, destaca las oportunidades del acuerdo. Fortalecería la posición de las empresas europeas en todo el mundo y daría acceso a un mercado con creciente demanda de bienes industriales y servicios. En combinación con nuevas negociaciones con países asiáticos y africanos, Bruselas considera el tratado Mercosur como una piedra angular esencial para mayor poder económico.
Las expectativas en el sector agrícola son claramente diferentes. Los agricultores temen que una afluencia de carne vacuna, carne de pollo y azúcar sudamericanos más baratos socave la posición competitiva de los productores europeos. También hay preocupaciones sobre diferencias en las normas ambientales y de producción, que podrían perjudicar injustamente a los agricultores europeos. Los partidarios del acuerdo niegan estas afirmaciones y señalan mecanismos de protección existentes.
El contexto internacional juega un papel importante en la prisa de Bruselas. El reciente aumento de aranceles de importación por parte de Estados Unidos sobre productos europeos ha incrementado la presión para asegurar nuevas ventajas comerciales en otros lugares. El acuerdo Mercosur se ve por tanto no solo como una oportunidad económica, sino también como una respuesta a cambiantes relaciones geopolíticas.
Además, la presidenta Von der Leyen desea cerrar el acuerdo durante la actual presidencia brasileña de Mercosur.
El procedimiento que ahora se inicia comenzará con el debate entre los ministros de los 27 Estados miembros. Luego seguirá la votación en el Parlamento Europeo. Así, la decisión definitiva recaerá en las instituciones políticas. Se espera que, si el proceso avanza sin nuevos bloqueos, la aprobación formal pueda tener lugar este mismo año.
Actualización: la Comisión Europea también ha decidido actualizar y ampliar el acuerdo comercial ya existente con México. Este será sometido simultáneamente a aprobación de los países de la UE y del Parlamento Europeo.

