La Comisión mantiene que el reglamento europeo para el comercio libre de deforestación, aprobado en 2023, entrará en vigor a finales del próximo año. Sin embargo, las empresas dispondrán de seis meses adicionales antes de que se apliquen sanciones y multas.
Las micro y pequeñas empresas tendrán hasta diciembre de 2026 para cumplir con todos los requisitos. La Comisión busca así responder a los productores más pequeños que temen que el cumplimiento de las normas complique su posición exportadora y acceso al mercado europeo.
Según la nueva propuesta, solo las empresas que introduzcan productos por primera vez en el mercado de la UE deberán declarar que sus bienes no provienen de bosques talados recientemente. Esto reduce notablemente la carga administrativa para los actuales importadores, comerciantes, procesadores y minoristas.
Las organizaciones medioambientales califican esto como un debilitamiento peligroso. Según WWF, la Comisión socava sus propios objetivos climáticos al ceder a presiones políticas. La organización advierte que los ajustes aumentan el riesgo de talas ilegales y castigan a las empresas que invierten de manera sostenible.
También en el Parlamento Europeo resuenan críticas duras. El eurodiputado neerlandés Gerben-Jan Gerbrandy (D66) calificó el procedimiento de opaco y señaló la falta de información para los legisladores. Según él, la credibilidad de la legislación europea corre riesgo de ser socavada por acuerdos políticos a puerta cerrada.
Al mismo tiempo, varios países de la UE y empresas agrícolas ven las flexibilizaciones como un paso necesario. Se quejan de que la ley de deforestación es demasiado burocrática y carga de manera desproporcionada a los agricultores y comerciantes europeos que ya cumplen con altos estándares medioambientales.
Los cambios propuestos aún deben ser aprobados por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE. Allí, los países y grupos políticos pueden exigir ajustes antes de que se establezca la aplicación definitiva. No existe consenso aún sobre la implementación futura.
Paralelamente a esta discusión, el martes el Parlamento Europeo rechazó una propuesta separada para reforzar la vigilancia forestal dentro de la UE. Ese plan buscaba usar datos satelitales y terrestres para un mejor monitoreo de incendios forestales, sequías y plagas, pero no recibió el apoyo suficiente.

