La moción de censura fue presentada por decenas de parlamentarios de extrema derecha, nacionalistas y conservadores. Acusan a Von der Leyen de negarse a hacer públicos sus contactos por mensaje con el CEO de la farmacéutica Pilzer. Pilzer desempeñó un papel central en la estrategia de la UE para la mega adquisición de medicamentos al inicio de la pandemia de coronavirus.
Aunque la moción el jueves seguramente no alcanzará la mayoría cualificada de dos tercios requerida, el debate generó especialmente dentro del campo proeuropeo una discusión sobre el “mirar hacia otro lado y tolerar” de Von der Leyen. Eurodiputados de centroizquierda y liberales dudan si Von der Leyen aún representa sus valores, ahora que hace que su grupo PPE se apoye en corrientes más derechistas.
La actuación del líder del PPE, Manfred Weber, contribuyó a esas tensiones. Defendió la actual colaboración con socialdemócratas y liberales, pero al mismo tiempo no descartó aceptar el apoyo de la extrema derecha. Esta postura despertó sospechas en otros grupos sobre la dirección que quieren tomar los democristianos bajo Von der Leyen.
Los Verdes recalcaron que en el Parlamento no hay mayorías en los extremos. Según el copresidente de grupo Bas Eickhout, son precisamente los partidos europeos del centro, incluidos los Verdes, quienes ayudan a la Comisión a conseguir mayorías. Sin embargo, esa base centrista se ve presionada por la estrategia del PPE.
En los grupos liberal y socialdemócrata crece la irritación por la actitud del PPE. Quieren colaborar con los democristianos, pero no a cualquier precio. Temen que la dirección de Von der Leyen abra la puerta a una renovada alianza entre el centro y la extrema derecha radical.
Al mismo tiempo, la credibilidad de la Comisión también se ve afectada desde dentro. Su negativa a dar transparencia sobre su comunicación con Pilzer plantea dudas sobre la transparencia y la responsabilidad política. No solo entre los adversarios, sino también entre antiguos aliados se critica su estilo cerrado de liderazgo.
Von der Leyen defendió con firmeza su posición y compromiso en el debate, pero no ofreció disculpas, aunque investigadores y jueces europeos han dejado claro que debería hacer públicos sus mensajes y que no es transparente sobre sus acciones.
Aunque la moción no alcance la mayoría, el debate muestra que el apoyo a Von der Leyen es precario. La estrategia de su familia política del PPE de buscar mayorías temáticas con aliados cambiantes genera incertidumbre entre los socios tradicionales. La mayoría matemática que mantiene a VDL2 parece en la práctica cada vez menos evidente.

