Nathan Gill, reconocido ante un tribunal inglés por ocho cargos de soborno entre finales de 2018 y verano de 2019. Recibió pagos del exdiputado ucraniano Oleg Voloshyn, quien mantenía estrechos vínculos con el Kremlin y en ese tiempo estaba bajo sanciones internacionales.
Según la acusación, Gill habló en el Parlamento Europeo en representación de grupos de interés rusos. Criticó el apoyo occidental a Ucrania y llamó a una mayor comprensión de la posición de Moscú. Su trabajo estaba orientado a difundir dudas sobre la política de la UE en torno a la guerra en Ucrania.
En ese período, Gill formaba parte del grupo parlamentario de Nigel Farage, que en el Parlamento Europeo hizo campaña por la salida británica de la UE. El caso pone así de manifiesto una conexión entre las posturas anti-UE y el uso de tácticas de influencia rusa en la política de Bruselas.
La comunicación entre Gill y Voloshyn muestra que los acuerdos estaban documentados con detalle. En ellos se establecía que Gill formularía preguntas en el parlamento, establecería contactos con eurocomisarios y organizaría declaraciones y reuniones. También coordinó que otros eurodiputados aparecieran en el canal televisivo prorruso 112 Ukraine.
Además de su función como parlamentario, Gill siguió políticamente activo hasta 2021. Intentó entonces obtener un escaño en el parlamento regional de Gales, sin éxito. Poco después abandonó Reform UK, sucesor del Brexit Party. Este trasfondo añade carga al caso, dado que fue una figura visible durante mucho tiempo en la escena anti-UE británica.
Durante la audiencia judicial se reveló que Gill recibió sumas considerables a cambio de su trabajo. No se ofrecen cifras exactas, pero la acusación indica que se trató de pagos repetidos. Esto demuestra que su empeño fue sistemáticamente recompensado y dirigido por la red prorrusa de Voloshyn en Bruselas.
La confesión implica que Gill probablemente enfrente una condena de prisión. Las revelaciones alimentan además debates políticos en Reino Unido. Los críticos exigen que el líder opositor Farage se pronuncie sobre el caso de su entonces compañero de grupo, aunque él lo descartó como juegos políticos.

