Los políticos discuten una amplia gama de temas, como la mejora de la cooperación entre Europol y el FBI, y también sobre la lucha contra la delincuencia y el terrorismo.
El presidente estadounidense Trump y las grandes empresas tecnológicas estadounidenses (Google, X, Facebook) consideran que las reglas europeas voluntarias hasta ahora sobre el uso de internet (tanto personal como empresarial) son “una forma de censura”. Twitter y Facebook ya han decidido eliminar su supervisión previa.
Una audiencia estadounidense sobre las normas tecnológicas europeas reveló a principios de este mes la brecha entre Washington y Bruselas. Mientras la UE mantiene su código digital, los opositores en EE. UU. lo califican de censura. La UE enfatiza que la Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA) respaldan derechos fundamentales y se aplican a todas las empresas, sin importar su origen.
Desde la entrada en vigor del DSA y el DMA, la Comisión Europea ha iniciado varias investigaciones sobre grandes plataformas de internet, incluyendo Google, Meta y Apple. Estas investigaciones aún continúan. El tono político en EE. UU. se ha endurecido desde el regreso del presidente Donald Trump, quien presenta la regulación digital europea como injusta para las empresas estadounidenses y amenaza con medidas de represalia.
Trump intentó incluir las reglas europeas de internet en el reciente acuerdo sobre nuevos aranceles de importación con la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen, pero Bruselas sigue insistiendo en que la UE mantendrá sus propias normas, incluso para las empresas tecnológicas estadounidenses.
Se espera que además en las consultas en Washington se dedique mucha atención a la protección de datos personales y, como se le denomina, “la protección de los niños en línea”. Detrás de esa denominación está la intención de la Unión Europea de implementar una supervisión activa previa en todo el tráfico de internet para poder detectar y procesar casos de pornografía infantil.
Dicho “control de chat” solo es posible eludiendo la tecnología de cifrado (que encripta textos e imágenes en el tráfico de internet). Esto ha provocado en muchos países de la UE quejas por violaciones a la privacidad y controles gubernamentales innecesarios. Otros argumentan que el gobierno también debe poder rastrear a delincuentes en internet, como ya ocurre mediante la interceptación del tráfico telefónico.
Los países de la UE están a punto de tomar una decisión sobre el control de chat. Bajo la presidencia danesa, para el próximo mes está programada una votación sobre una propuesta renovada (“Chat Control 2”). El punto central es que las plataformas tecnológicas, incluso con cifrado de extremo a extremo, deben utilizar tecnología de detección para identificar imágenes de abuso y las URL relacionadas antes de su envío. Los países de la UE discuten este tema desde 2022, pero aún no hay mayoría calificada.
Las posiciones de los países de la UE han sido diversas hasta ahora, lo que hace incierto el resultado. Los partidarios mencionan la protección infantil y las preocupaciones transatlánticas compartidas; los críticos advierten que el escaneo masivo afecta la privacidad de millones de ciudadanos y socava el periodismo e incluso la aplicación de la ley. Por tanto, el debate gira en torno a si es posible conciliar la “protección de los niños contra la pornografía infantil” con un cifrado fuerte.

