En Estrasburgo, políticos de la UE de tres grupos políticos—los Conservadores Europeos y Reformistas (ECR), Identidad y Democracia (ID) y los “Patriotas Europeos”—se han unido para presentar una moción de censura. Según múltiples fuentes, han reunido las 72 firmas necesarias para ello.
El motivo es el llamado “Pfizergate”. La presidenta de la Comisión, Von der Leyen, mantuvo en su momento comunicaciones personales con el director de Pfizer, Albert Bourla, sobre la compra de vacunas por miles de millones de euros. Estas comunicaciones se dieron en parte a través de mensajes de texto, pero estos nunca fueron divulgados públicamente. Un tribunal europeo dictaminó recientemente que Von der Leyen incumplió con su obligación de transparencia.
Von der Leyen se ha negado hasta ahora a comentar el contenido de los mensajes de texto o su involucramiento personal en las negociaciones con Pfizer. Se defiende argumentando que se trata de comunicaciones privadas, pero esta defensa no convence a muchos eurodiputados.
Según varios eurodiputados, Von der Leyen socava la confianza en las instituciones europeas con su obstinada negativa a publicar los mensajes. Afirman que la transparencia es vital, especialmente en decisiones tan caras y trascendentales. Sin embargo, las opiniones en el Parlamento están divididas sobre si esto justifica destituir a toda la Comisión.
La votación sobre la moción se espera esta semana durante la sesión plenaria en Estrasburgo. Incluso si la votación tiene lugar, es improbable que la moción obtenga mayoría. Los grandes grupos centristas, como el Partido Popular Europeo (PPE) y los Socialdemócratas, a pesar de críticas internas, apoyan a Von der Leyen.
La moción de censura llega en un momento delicado, ya que Von der Leyen está siendo duramente criticada por otro asunto en el que políticos de izquierdas y verdes de la UE amenazan con retirar la confianza en toda la Comisión (VDL2). Esto se refiere a la suavización o retirada de leyes de la Green Deal de la Comisión anterior (VDL1), especialmente sobre la posible eliminación de la directiva anti-greenwashing.
Una votación de confianza esta semana podría debilitar su posición, aunque la moción no prospere. Todo este asunto alimenta el debate más amplio sobre poder, responsabilidad y control dentro de las instituciones de la UE. Para muchos, la votación es una prueba política: ¿hasta dónde llega realmente el descontento con el liderazgo de Von der Leyen? Por ello, la desconfianza hacia Von der Leyen ya no puede ser ignorada políticamente.

