La presidenta Ursula von der Leyen está aparentemente preparando una reforma financiera fundamental de la UE, según documentos de Bruselas filtrados (intencionadamente) sobre el próximo período financiero (2028-2034). En ellos se exponen las consecuencias del informe estructural del ex primer ministro italiano Draghi ('la UE debe ser más competitiva y económicamente más fuerte') y del Diálogo Estratégico sobre la agricultura ('subsidios agrícolas de la UE pasando de hectáreas a ingresos de los agricultores, fondo separado para sostenibilidad').
Estos dos informes se suman a los procedimientos político-administrativos anuales para establecer el presupuesto anual (2025) y la estimación plurianual relacionada. Además, cada cinco años una Comisión recién formada puede plantear una perspectiva a largo plazo.
Una de las variantes que ahora se discuten (basadas en preparativos técnicos) es la fusión parcial de los más de 500 fondos europeos de subvenciones. Esto implicaría, entre otros, la unión de los grandes fondos estructurales (regionales), el fondo para la política agrícola común y el de desarrollo rural.
El pago de estas ayudas estaría en parte condicionado al buen comportamiento político de los estados miembros individuales (“reformas”). Bruselas piensa utilizar esta metodología, ya aplicada en los planes estratégicos nacionales (PSN) en agricultura, en muchos más ámbitos políticos. En los consejos del Diálogo emitidos por la comisión Strohschneider ya se propone la eliminación de diversas normas obligatorias de Bruselas.
La dirección de la UE aparentemente quiere dejar de ocuparse de tales ‘tonterías’. Bruselas delegaría así muchos detalles y asuntos nacionales a los países de la UE, pero usaría los pagos para vincular a estos países a prioridades de ‘competitividad’, ‘innovación’, ‘resiliencia’ y ‘capacidad de defensa’.
Según el documento filtrado, las futuras ayudas agrícolas deberán estar vinculadas a la promoción de la agricultura ecológica por parte de los estados miembros; detrás probablemente subyace la opinión de que los subsidios actuales de la PAC serían en gran medida absorbidos por la prevista adhesión de Ucrania.
En el globo sonda de Von der Leyen se devolvería un fondo agrícola mucho más pequeño a los 27 países de la UE, y los estados miembros tendrían más competencias propias para gastar ese dinero según su criterio nacional, aunque con la aprobación previa de Bruselas.
Teóricamente sigue siendo posible que los estados miembros fragmenten el paquete presupuestario de Von der Leyen de la manera habitual entre las muchas centenas de partidas de gasto. También el Parlamento Europeo puede asociar diversas condiciones al establecer el presupuesto plurianual (MFP).

