El caso abre la puerta para que los residentes y las organizaciones medioambientales lleven esta cuestión ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
El juicio se centró en una grave contaminación ambiental causada por la ganadería porcina a gran escala en la región de Galicia. Durante años, los estiércoles y aguas residuales de una granja porcina contaminaban el embalse en As Conchas. Esto provocó que el reservorio se contaminara tanto que el agua dejó de ser apta para consumo, baño y riego agrícola.
El tribunal consideró que la falta de intervención por parte del gobierno regional equivale a una violación de derechos fundamentales. El gobierno está obligado a proteger la salud pública y el ambiente. Según los jueces, esta obligación fue ignorada durante años.
La sentencia ahora obliga a las autoridades regionales a realizar una remediación a gran escala de la zona y a la protección estructural de los residentes contra daños futuros.
El caso fue iniciado por vecinos del lago As Conchas en la provincia de Ourense, junto con una organización ambiental. Pudieron demostrar que las molestias estaban directamente relacionadas con el procesamiento industrial de estiércol de un matadero cercano. El tribunal consideró que las autoridades habían ignorado durante años las señales, a pesar de las advertencias tanto de los residentes como de expertos.
La sentencia establece un precedente. Dado que el fallo se basa en el Convenio Europeo de Derechos Humanos, quejas similares ahora pueden ser presentadas ante el Tribunal Europeo. Esto da una nueva dimensión a la lucha legal contra el impacto de la ganadería intensiva en España y otros países europeos.
España es el mayor productor de carne de cerdo dentro de la Unión Europea. El país representa aproximadamente una cuarta parte de la producción total de la UE. La industria porcina está concentrada en un número limitado de regiones y tiene un papel económico importante. Al mismo tiempo, crecen las críticas sociales por el daño ecológico y los riesgos para la salud.
En varias regiones ya se han publicado informes científicos sobre los daños al suelo y al agua subterránea. Esa contaminación es en algunos lugares tan grave que la recuperación a corto plazo no es posible. Especialmente los nitratos y el amoníaco procedentes del almacenamiento y vertido de estiércol afectan permanentemente las fuentes de agua potable y los ecosistemas. Algunos suelos han sido declarados inutilizables durante décadas.
Ahora la sentencia obliga a intervenir. Se ha establecido la obligación para las autoridades locales de limpiar el agua contaminada y prevenir nueva contaminación. Esto crea por primera vez un respaldo jurídico para exigir cambios estructurales en la ganadería industrial.

