Hashim Thaçi está acusado de crímenes de guerra que habría cometido durante la guerra de Kosovo, a fines de los años noventa. El juicio en su contra ha entrado en su fase final en La Haya. Thaçi, quien fue presidente de Kosovo durante años, ha mantenido su inocencia todo este tiempo.
Durante la guerra de independencia, Thaçi y tres ex comandantes supuestamente ordenaron el asesinato de más de cien opositores políticos y presuntos colaboradores. Además, los fiscales afirman tener pruebas contundentes de que cientos de personas fueron torturadas y maltratadas bajo el mando de la UÇK en campos de detención.
Muestras de apoyo
En la capital kosovar, Pristina, se llevó a cabo esta semana una masiva manifestación en apoyo a Thaçi y otros exlíderes de la UÇK. Más de 25.000 personas se reunieron para mostrar su solidaridad. La multitud portaba pancartas y banderas, y coreaba consignas pidiendo la absolución de Thaçi.
Durante la manifestación, varios políticos kosovares hablaron sobre la injusticia del proceso. Skender Racica, ex asesor de los líderes de la UÇK, afirmó que es injusto que aquellos que liberaron a Kosovo de la opresión sean ahora acusados.
Bajram Begaj, presidente del país vecino Albania, también elogió las acciones de los líderes de la UÇK en su discurso con motivo del 18º aniversario de la independencia de Kosovo. Consideró las acusaciones como "montajes" y una ofensa para todos los albaneses.
A la espera
El apoyo a Thaçi ha crecido en los últimos meses, especialmente dentro de la comunidad albanesa. Muchas personas lo ven como un héroe que luchó por su libertad. La ironía es que ahora se encuentra en la misma situación que los exlíderes serbios considerados responsables de crímenes de guerra.
El juicio a Thaçi, que lleva años en curso, arroja una sombra sobre la celebración de la independencia de Kosovo. Las historias de lucha y sacrificios se ven desde una perspectiva diferente ahora que las acusaciones de crímenes de guerra salen a la luz.
Con la conclusión del juicio a la vista, el futuro de Thaçi y las implicaciones para la sociedad kosovar permanecen inciertos. El resultado podría tener un gran impacto en la percepción de la UÇK y la independencia de Kosovo.

