Las formaciones de PPE, S&D, Renew y Verdes han redactado conjuntamente una carta dirigida a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. En ella exigen un cambio profundo en el diseño del presupuesto plurianual de la UE para 2028–2034; de lo contrario, bloquearán la propuesta en la próxima sesión plenaria de noviembre o diciembre.
El eje central de su oposición es el plan para fusionar los fondos de subvenciones europeas existentes en los llamados Planes Nacionales y Regionales de Asociación (sobres nacionales). Esto crearía para cada país de la UE un gran fondo nacional en el que se agruparían las subvenciones europeas para políticas rurales, cohesión regional, agricultura + pesca y política social.
La Comisión y el Parlamento tienen hasta el 12 de noviembre para hallar un compromiso. Ese día, se espera que los parlamentarios adopten una resolución en la que se rechace oficialmente parte del presupuesto de siete años, salvo que se cumplan sus demandas.
La Comisión Europea anunció un cambio de rumbo importante para liberar fondos destinados a una mayor industria europea de defensa y a la modernización y ampliación de la economía europea. Bruselas quiere ser más autosuficiente, separándose de Estados Unidos y China.
El presupuesto plurianual total propuesto para la UE asciende aproximadamente a 2 billones de euros, unos 700 mil millones más que el presupuesto actual. A pesar del aumento, se recorta significativamente en la política rural, cuyo presupuesto en agricultura baja de 387 a 295,7 mil millones de euros.
En esos planes, el fondo rural se fusiona con el fondo de cohesión regional, sobre el cual ya no tendrá control el Parlamento Europeo sino los gobiernos nacionales.
Sobre todo las organizaciones agrarias temen que los gobiernos nacionales obtengan mayor control sobre los fondos agrícolas, lo que fragmentaría la política agrícola europea y obligaría a los agricultores de distintos países a operar bajo condiciones desiguales. La carta califica esta re-nacionalización de la PAC como un peligro para la igualdad de condiciones dentro del mercado agrícola europeo.
Las cuatro formaciones centristas exigen que la PAC siga siendo un ámbito político independiente, con su propio presupuesto y reglas europeas claras. Sin embargo, está en duda si Bruselas renunciará por completo a la anunciada reorientación de los fondos agrícolas, especialmente ahora que es evidente que la mayoría de los países de la UE apoyan el reordenamiento propuesto en el presupuesto plurianual de la MFP.
Además, las cuatro formaciones, que juntas ocupan 454 de los 720 escaños en el Parlamento Europeo, advierten de un déficit democrático. Según ellas, el Parlamento Europeo queda excluido en la aprobación de planes nacionales y en las decisiones sobre la redistribución de fondos agrícolas.
Técnicamente, el conflicto todavía se desarrolla en parte tras bambalinas, pero la próxima semana las cuatro formaciones 'gobernantes' en Estrasburgo podrían adoptar una postura definitiva. Con la amenaza de bloquear la propuesta, las coaliciones ponen una gran presión sobre la Comisión Europea.
El comisario de Presupuestos, Piotr Serafin, ha dejado entrever que la Comisión está dispuesta a un compromiso, 'siempre que sea jurídicamente factible'. Se refiere al hecho de que los países de la UE ya han acordado a nivel gubernamental el traslado de fondos agrícolas hacia la industria de defensa. También muchos ministros ven con buenos ojos que los miles de millones para Cohesión estén bajo un mayor control nacional.

