A nivel mundial, millones de personas mueren prematuramente cada año debido al aire insalubre. Las investigaciones muestran que, en particular, las partículas finas y los óxidos de nitrógeno siguen siendo perjudiciales para el corazón, los pulmones y el cerebro. Incluso con concentraciones por debajo de las normas actuales, se pueden demostrar efectos negativos para la salud. Por lo tanto, la urgencia de tomar más medidas sigue siendo alta.
En algunas regiones del mundo las tendencias son alentadoras. Las inversiones en energía más limpia y normas de emisión más estrictas han llevado a valores decrecientes. Sin embargo, en otros países las emisiones siguen siendo altas, especialmente debido al uso intensivo de combustibles fósiles, la industria pesada y la creciente movilidad.
En los Países Bajos, las mediciones más recientes muestran un panorama notablemente diferente. Las investigaciones indican que la calidad del aire ya cumple con los límites máximos que la Unión Europea ha establecido para 2030. Esto coloca a los Países Bajos por delante de los objetivos pactados y es uno de los primeros países en alcanzar este nivel.
Una explicación importante para la mejora es la reducción de los óxidos de nitrógeno. Especialmente en el transporte, la introducción de vehículos más limpios, incluidos los eléctricos, ha contribuido de forma notable. La modernización del parque automotor ha hecho que las emisiones hayan disminuido más rápido de lo esperado en los últimos años.
Además, la agricultura tiene un papel en la leve mejora. Las medidas para reducir las emisiones de amoníaco, como ajustes en los sistemas de establos y un menor uso de fertilizantes contaminantes, han tenido un efecto, según informa la oficina basándose en las estadísticas.
El sector energético también contribuye a las cifras favorables. El cierre progresivo de centrales a carbón en los Países Bajos y el crecimiento de la energía sostenible han disminuido las emisiones de contaminantes. Estos cambios estructurales demuestran que las elecciones políticas y las inversiones a largo plazo están empezando a dar frutos.
No obstante, las investigaciones subrayan que los riesgos para la salud no han desaparecido. Incluso si se cumplen las normas, la exposición aún puede ser dañina, especialmente para grupos vulnerables como niños, personas mayores y aquellos con enfermedades pulmonares o cardíacas. La situación en los Países Bajos sí muestra que las medidas enfocadas y la innovación tecnológica pueden mejorar verdaderamente la calidad del aire.

