Por ello, Alemania va a restringir de forma más estricta la aplicación de estiércol en zonas vulnerables. Berlín quiere así evitar que la Unión Europea imponga de forma efectiva las multas millonarias amenazadas. La agricultura deberá llevar un registro aún más amplio de todas las materias (de suelo) que entren y salgan de la explotación, y se realizarán mediciones de calidad del agua subterránea a una escala mucho mayor.
Desde 1991, Bruselas estableció en la Directiva de Nitratos que un litro de agua subterránea puede contener como máximo 50 miligramos de nitrato. Pero Alemania ha eludido y evitado esa directiva durante décadas. En promedio, todavía una cuarta parte de los puntos de medida en la red de monitoreo de aguas subterráneas alemana superan el umbral de 50 miligramos.
No fue hasta que en 2018 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea condenó a Alemania a reducir los fertilizantes, que se inició un proceso de cambios en la legislación alemana sobre estiércol.
El ministro federal Cem Özdemir declaró la mañana del pasado viernes en Berlín que el conflicto sobre nitratos con Bruselas, largo y costoso, ha tenido el efecto contrario y que se ha perdido mucha confianza entre el sector profesional y la política; esa confianza debe recuperarse.
“Ahora reforzamos el principio de que quien contamina paga: quienes fertilizan en exceso y ponen en peligro el medio ambiente serán llamados a rendir cuentas y perseguidos. Especialmente dado el ajustado presupuesto, nadie tiene interés en tener que pagar multas exorbitantes a Bruselas; ese dinero podemos usarlo mejor para apoyar nuestra agricultura.”

