La salida del Reino Unido de la Unión Europea es “un shock y una señal de alarma histórica para toda Europa”, así califica el presidente francés Emmanuel Macron al Brexit. Según él, esta señal debe ser escuchada en todos los países de la UE y debe hacer reflexionar a los europeístas.
En respuesta a la salida británica de la cooperación europea que ya tiene casi 75 años, Macron comentó que la ruptura con los británicos fue posible porque “no hemos cambiado lo suficiente en nuestra Europa”.
Con su respuesta, Macron no solo revisó también sus propias críticas sobre el funcionamiento de la Unión Europea, sino que además lanzó nuevamente una propuesta para la conferencia sobre el futuro de la UE que se iniciará en unos meses. La intención es que en una conferencia de dos años de duración se modernice toda la Unión Europea. Para ello, no solo se analizará el paquete actual de tareas, sino también los costos actuales y futuros, así como todo el proceso de decisiones y competencias.
Políticos euroescépticos y países distantes de la UE han calificado frecuentemente la decisión británica como una muestra de rechazo británico hacia el modo de operar de la UE, y sostienen que con una reducción y recortes oportunos en la UE los británicos habrían permanecido. Estos críticos responsabilizan a los políticos europeístas que abogan por una mayor integración de la UE de lo que llaman ‘el comienzo de la desintegración de Europa’.
Los tres presidentes de la UE, Michel, Von der Leyen y Sassoli, calificaron en su respuesta a la salida británica como “un nuevo amanecer para Europa”. Para el trío, el viernes fue inevitablemente un día de “reflexión y emociones encontradas, como para mucha gente.” Los líderes de la UE aún lamentan la decisión británica, pero están decididos a dar forma a la nueva asociación con ambición. Solo uniendo sus fuerzas, los países de la UE podrán hacer frente a desafíos como el clima, la digitalización y la competencia internacional, afirmaron.
La bandera británica fue arriada el viernes en Bruselas y Estrasburgo, en el Consejo Europeo y los edificios del Parlamento Europeo. Dos empleados necesitaron menos de un minuto para retirar la bandera británica. Tomaron el mástil, plegaron la bandera y se retiraron en silencio.
El primer ministro Boris Johnson se mantuvo mayormente en un segundo plano. Sin embargo, se dirigió al pueblo británico en un mensaje en video. Johnson afirmó que el Brexit es para muchas personas “un momento increíble lleno de esperanza”, que pensaban que nunca llegaría. Les prometió a sus compatriotas una “nueva era de colaboración amistosa” con la Unión Europea. Llama al Brexit “no un final, sino un comienzo” de un nuevo capítulo en la historia británica.

