El primer ministro británico Boris Johnson presenta esta semana un nuevo plan para desbloquear las negociaciones con la UE sobre un tratado comercial. Se espera que la quinta ronda de negociaciones “intensificadas” que comienza el lunes logre un avance decisivo.
Según el periódico financiero británico Financial Times, el tono de las negociaciones parece ser más suave, según diplomáticos involucrados en las conversaciones post-Brexit. Ambas partes hablan, tras la reunión por videoconferencia de la semana pasada, de una nueva fase con negociaciones menos formalistas y una mayor disposición a hacer acuerdos.
Los Estados miembros de la UE apoyarían planes para tales conversaciones intensificadas. Se dice que la UE estaría dispuesta a un “acuerdo ambicioso”, según el diario británico. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, afirmó la semana pasada que el trabajo en torno al Brexit aún no está ni a mitad de camino, pero que están haciendo todo lo posible para llegar a un acuerdo. Al mismo tiempo, Bruselas advierte que deben prepararse para un posible Brexit sin acuerdo si las negociaciones fracasan.
El acceso al mercado interno europeo sigue siendo un punto de gran conflicto para los partidarios del Brexit. Bruselas quiere ofrecer al Reino Unido acceso al mercado interno sin barreras comerciales, pero exige que las empresas británicas continúen cumpliendo las estrictas normas europeas. Sin embargo, esto va en contra de la soberanía británica, la razón principal del Brexit, según Londres. Hasta ahora, las negociaciones también se estancan en la pesca: la Unión Europea exige el mismo acceso a las aguas británicas después del Brexit, pero los británicos quieren proteger parcialmente sus aguas de los pescadores europeos.
Los británicos ya parecen estar preparando diversas medidas para la posible reintroducción de inspecciones aduaneras en las zonas de espera en puertos europeos y británicos. En ese caso, también se reinstaurará la carga administrativa de aranceles de importación y la liquidación del IVA. Así, circula una lista de productos agrícolas “verdes” sobre los que el Reino Unido se reserva el derecho de desviarse de las normas de la UE. Esto implicaría que para algunos productos de exportación británicos se deberán pagar derechos de importación a la UE.
En contrapartida, los británicos reinstaurarían controles aduaneros (¡y aranceles!) para las verduras, frutas y cultivos agrícolas europeos. Las tarifas aplicarían a distintos productos agrícolas como hortalizas, frutas y flores ornamentales. Aunque la lista no es definitiva y los productos varían ampliamente. El Reino Unido importa más de la mitad de los tomates, cebollas, pepinos, pimientos y lechugas que consume, en gran parte desde Holanda.
Con un escenario de “sin acuerdo” en mente, el gobierno británico ya propuso una lista de medidas aduaneras que entrarán en vigor en 2021, divididas en tres fases el 1 de enero, 1 de abril y 1 de julio. Desde el 1 de enero de 2021, la importación de mercancías estándar deberá cumplir con la normativa aduanera básica británica. La importación de productos de alto riesgo (como las principales plantas hospedadoras de Xylella) requiere notificación previa y certificados sanitarios, informa la embajada neerlandesa en Londres. Estos productos serán inspeccionados físicamente en un lugar designado en el Reino Unido (por ejemplo, el cliente).
Desde el 1 de abril de 2021 se requerirán notificación previa y documentación sanitaria para todos los productos vegetales regulados. Desde el 1 de julio de 2021 será necesaria una declaración aduanera completa. Los aranceles de importación deberán pagarse al entrar al Reino Unido. El Reino Unido no tiene arancel para productos de viveros, pero probablemente aplicará un 8% para flores cortadas. Desde el 1 de julio se realizarán más controles físicos y muestreos en los puestos fronterizos británicos, según lo previsto por el Reino Unido.

