Bruselas responde así a las recientes amenazas comerciales del presidente Donald Trump. Él anunció aranceles a la importación sobre una amplia gama de productos europeos, que van desde el acero hasta productos agrícolas. Poco después dio a la UE noventa días para llegar a un acuerdo con EE. UU.
Von der Leyen afirmó en una entrevista con el diario británico Financial Times que la UE toma ese periodo en serio y está abierta al diálogo con Washington. Al mismo tiempo, subrayó que el acceso al mercado europeo aplica a más que sólo bienes físicos. También entran en ese concepto los servicios digitales, como las redes sociales y los motores de búsqueda, según ella.
Las declaraciones de Von der Leyen marcan un nuevo giro en el debate comercial. Hasta ahora, la Comisión Europea se había mostrado cautelosa en sus respuestas, pero el lenguaje duro desde Washington parece forzar a Bruselas a actuar. Los medios estadounidenses reportaron a principios de esta semana que Trump está dispuesto incluso a cancelar acuerdos comerciales vigentes si no hay concesiones rápidas.
Es llamativo que Trump también enfrenta creciente resistencia dentro de su propio país. Miembros demócratas y republicanos del Congreso expresaron preocupaciones sobre su política comercial. Temen que una nueva guerra de aranceles dañe empleos estadounidenses y eleve los precios al consumidor. También algunas grandes empresas estadounidenses se han pronunciado en contra de la dirección que está tomando Trump.
En Bruselas hace tiempo que hay descontento con el comportamiento de los gigantes tecnológicos estadounidenses. Empresas como Meta, Google y X supuestamente no cumplen con la nueva legislación europea, como la Ley de Servicios Digitales (DSA). Estas normas están destinadas a proteger mejor a los usuarios contra desinformación, incitación al odio y abusos en plataformas en línea.
La Unión Europea ya ha impuesto multas elevadas a empresas tecnológicas que no cumplieron con la DSA. Por ejemplo, Meta recibió sanciones por millones de euros. Bruselas está trabajando actualmente en directrices adicionales que clarifiquen lo que está permitido y lo que no en internet europeo. En estas directrices también juega un rol la transparencia sobre algoritmos y anuncios.
El presidente Trump ha otorgado total libertad a las grandes empresas tecnológicas y ha eliminado cualquier forma de supervisión. Éstas consideran que las normas de conducta europeas y la supervisión y control posterior son una forma de censura.
Según fuentes internas, la Comisión no descarta que en el futuro la autorización para que plataformas estadounidenses como X, Facebook o Instagram accedan al mercado europeo esté condicionada al cumplimiento de dichas normas digitales. Si Washington insiste en los aranceles unilaterales a la importación, Bruselas podría responder con medidas compensatorias en materia de acceso digital.

