Las autoridades chinas han anunciado la imposición de derechos antidumping provisionales sobre carne de cerdo y productos derivados de la UE. De esta forma, los exportadores europeos pierden gran parte de su competitividad en el mercado chino. Este mercado es de gran importancia para países que tradicionalmente exportan grandes volúmenes de carne de cerdo a China.
Según Pekín, los aranceles buscan evitar que los exportadores europeos vendan sus productos a precios demasiado bajos en China. Al mismo tiempo, el gobierno de Pekín quiere estimular el consumo de carne producida internamente. Para el sector europeo, que depende mucho de la exportación a Asia, esta medida puede tener grandes consecuencias económicas.
El momento es llamativo. Poco antes, la UE había decidido imponer aranceles adicionales a automóviles eléctricos y componentes chinos. Bruselas considera que los fabricantes chinos compiten de manera desleal al poder ofrecer sus vehículos muy por debajo del costo gracias al apoyo estatal chino. Para proteger la industria automotriz europea, se implementaron medidas contundentes.
La UE lleva tiempo quejándose del dumping de productos chinos baratos. Estos llegan frecuentemente a precios de saldo al mercado europeo y a menudo no cumplen con los criterios ambientales europeos. Esto presiona no solo a la industria, sino también a las relaciones políticas. Los nuevos aranceles sobre la carne de cerdo son una señal clara de que China no acepta sin más las sanciones europeas.
La medida puede afectar seriamente a agricultores y procesadores de carne europeos. China es el mayor mercado mundial de carne de cerdo. Con los aranceles más altos, la demanda de productos europeos está en riesgo de desplomarse, mientras que los productores chinos obtienen más espacio. El sector teme por fuertes caídas de precios y un excedente en el mercado europeo.
A petición de la eurodiputada de BBB Jessika van Leeuwen, el Parlamento Europeo ha decidido celebrar el miércoles un debate sobre las sanciones chinas. Esta diputada considera estos aranceles, que entrarán en vigor el 10 de septiembre de 2025, como una grave amenaza para los ganaderos, la industria procesadora y el mercado interno europeos.
Van Leeuwen es miembro de la Comisión de Comercio Internacional del PE que se encarga de este asunto. Ella afirma que es "crucial que la Comisión Europea actúe rápidamente para apoyar a nuestros agricultores". Sin embargo, en realidad el Parlamento Europeo tiene poca capacidad de influencia en este tema.
La nueva medida de Pekín llega en un momento en que Europa refuerza su estrategia comercial. También Estados Unidos ha impuesto recientemente mayores aranceles a numerosos productos europeos. La UE busca evitar que sus empresas sean moneda de cambio en la guerra comercial mundial y por eso busca activamente nuevos mercados.
Recientemente, Bruselas cerró acuerdos comerciales con Australia, Nueva Zelanda y Japón. Con esta diversificación, la Unión quiere hacer sus exportaciones menos dependientes de unos pocos socios grandes. Próximamente se decidirá además sobre un gran acuerdo con cuatro países sudamericanos. Esto debe ofrecer perspectivas adicionales tanto para la agricultura como para la industria.
Si esta escalada será temporal o derivará en una guerra comercial prolongada entre Europa y China, está por verse. Por ahora, la ganadería porcina europea parece ser la primera gran perdedora en la disputa entre Bruselas y Pekín.

