Chipre comienza la presidencia en un momento en que la Unión Europea enfrenta grandes retos. Los conflictos internacionales y la incertidumbre geopolítica marcan la agenda. El país quiere orientar activamente el papel de la UE en el escenario global durante este tiempo.
Es la segunda vez que Chipre ejerce la presidencia rotatoria. En los últimos catorce años el contexto europeo ha cambiado considerablemente. Mientras anteriormente dominaban los problemas económicos, ahora la seguridad, los conflictos internacionales y el posicionamiento político son el centro.
El presidente Nikos Christodoulides enfatiza que la Unión Europea debe volverse más fuerte y autónoma, pero al mismo tiempo mantener abierta la cooperación con otras partes del mundo. La seguridad y la defensa forman una parte importante de la agenda. Chipre quiere apoyar iniciativas que fortalezcan la defensa europea y aumenten la preparación de la UE.
La guerra en Ucrania juega un papel central. Chipre desea asegurar que Ucrania siga siendo una prioridad alta en la agenda europea. Este tema está estrechamente vinculado a las discusiones sobre seguridad, política exterior y el futuro de la Unión Europea.
También la ampliación de la UE recibe atención. Chipre busca avances en los procesos de adhesión y ve la ampliación no sólo como una decisión política, sino también como parte de la seguridad y estabilidad más amplia de Europa.
Además de Ucrania, la presidencia se centra en el Medio Oriente. Chipre subraya la importancia de fortalecer los lazos y mejorar la cooperación entre la UE y los países de esa región, dada la persistente tensión allí.
La presidencia chipriota también volverá a poner en la agenda la cuestión de la ocupación turca (desde 1974) de una parte del norte de Chipre. Durante décadas la comunidad internacional ha intentado (sin éxito) sentar a ambos países a la mesa de negociaciones. Recientemente, parece que la postura turca se ha suavizado.

