La Comisión Europea afirma que tiene listas medidas de represalia si Estados Unidos decide imponer aranceles a productos europeos. EE. UU. ya aplicó tarifas adicionales contra China y Canadá, y ahora considera hacer lo mismo con la UE. Estas medidas entrarían en vigencia el 1 de agosto, aunque fueron anunciadas y pospuestas anteriormente.
Durante la cumbre en Escocia, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, se reunirá con el presidente estadounidense Donald Trump. Ambos esperan formalizar un acuerdo comercial, aunque persisten puntos conflictivos importantes. La reunión se considera un momento decisivo en la relación económica entre las dos partes, que ha estado bajo presión desde anteriores amenazas estadounidenses con aranceles adicionales.
La UE ha declarado que no aceptará sanciones unilaterales de EE. UU. Las contramedidas europeas se enfocan especialmente en sectores políticamente sensibles en EE. UU., como productos agrícolas y bienes industriales. Con ello, Bruselas intenta ejercer presión para lograr un acuerdo más equilibrado.
Paralelamente a las conversaciones con EE. UU., la UE ha intensificado la semana pasada las negociaciones comerciales con China. Durante una cumbre en Pekín, Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costas, dejaron claro que debe reducirse el superávit comercial de China con la UE. La UE exporta considerablemente menos a China de lo que importa.
Según varios involucrados, las negociaciones con el presidente chino Xi Jinping fueron difíciles. La UE lleva tiempo quejándose del acceso al mercado, la distorsión de competencia causada por el apoyo estatal chino y la dependencia tecnológica. Ambas partes reconocen la necesidad de cooperación, pero siguen divididas en cuestiones estructurales comerciales.
La Unión Europea desea reforzar su posición como actor económico global. Para ello, quiere fomentar su sector empresarial, apoyar la innovación tecnológica y ampliar acuerdos comerciales con socios afines. Al mismo tiempo, crece el llamado a reducir la dependencia de importaciones de países fuera de la UE.
Para las empresas a ambos lados del Atlántico, mucho depende del resultado de este fin de semana. La amenaza de aranceles genera incertidumbre en los mercados. Productores y exportadores se preparan para un escenario en el que los flujos comerciales se vean nuevamente perturbados por decisiones políticas.

