El encuentro está principalmente destinado a debatir la dirección de la política de ampliación. Participan tanto líderes de la UE como países candidatos. Al mismo tiempo, la Comisión Europea presenta sus nuevos informes de evaluación, que según Bruselas determinan hasta qué punto los países han avanzado en sus reformas y en la alineación con las normas de la UE.
Ucrania y Moldavia parecen estar más cerca de la membresía. Ambos países tienen el estatus de candidatos y esperan poder comenzar en los próximos meses las negociaciones formales. Sin embargo, sigue siendo incierto cuándo podrán realmente unirse, en parte debido a bloqueos políticos dentro de la Unión.
Para admitir a nuevos países se requiere la aprobación de todos los Estados miembros actuales. Para poder sortear las objeciones políticas del primer ministro húngaro Viktor Orbán, en Bruselas se trabaja en vías procesales alternativas. Esto permitiría que los otros 26 países de la UE den su consentimiento y que el último voto (el húngaro) se posponga para una decisión futura.
Según la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, la ampliación no es solo una cuestión de crecimiento, sino también de seguridad. La guerra en Ucrania ha acercado a la UE a sus países vecinos. "Una Unión más grande es una Unión más segura", dijo anteriormente, apoyando a los candidatos orientales.
Serbia recibe duras críticas de Bruselas. El próximo informe muestra que las reformas ahí se han estancado y que el país no se distancia lo suficiente de Rusia. Sin embargo, el gobierno serbio sigue manteniendo el objetivo de la adhesión a la UE, a pesar del descenso del apoyo entre la población.
También se sigue con atención el futuro de Georgia. La Comisión Europea está preocupada por la creciente influencia rusa y el deterioro de las instituciones democráticas. La comisaria Marta Kos admitió que Bruselas en el pasado hizo muy poco para combatir la interferencia externa (rusa) en Georgia.
Durante la cumbre se debate un nuevo modelo de adhesión. En él podría aplicarse un periodo de prueba en el que los nuevos miembros no tendrían aún pleno derecho a veto. Esta 'Europa de dos velocidades' busca evitar que la UE se vuelva demasiado lenta para tomar decisiones, aunque la idea también genera resistencia.
La comisaria Kos enfatizó anteriormente que la UE "ha aprendido de errores anteriores" y que las reformas deben ir de la mano con la ampliación. La Comisión quiere aclarar qué se espera de los países candidatos antes de que puedan participar plenamente en la Unión.
Muchos líderes europeos ven la ampliación como una oportunidad, pero también como un riesgo. Una Europa más grande exige decisiones más rápidas y menos bloqueos. Por ello, la UE está considerando modificar la norma de unanimidad para que un solo país ya no pueda frenar todo el proceso.
Los críticos también señalan que los actuales 27 países de la UE aún no han aprendido la lección del Brexit, la salida del Reino Unido de la UE. Afirman que la UE debe primero modernizar profundamente su modelo de gobernanza antes de admitir nuevos países.

