La protesta se dirige contra la llamada ‘Loi Descrozaille’ o ‘Egalim 3’, que fue aprobada a principios de este año por el Parlamento francés. “Esta ley impide a los minoristas y mayoristas buscar mejores condiciones de compra en el mercado interno europeo”, afirma Christel Delberghe, directora general de EuroCommerce.
La ley actualizada incluye acuerdos más estrictos entre productores franceses, intermediarios, supermercados y consumidores de alimentos. Esto también implica para la ganadería francesa y la agricultura acuerdos vinculantes no solo sobre precios y tarifas, sino también sobre calidad y cantidades.
Con ello se mantienen, más o menos, las relaciones de poder y las prácticas comerciales dentro de la cadena alimentaria nacional francesa. La ley impone reglas específicas relacionadas con la formación de precios, promociones y las relaciones contractuales entre los diferentes actores de la industria alimentaria.
La organización comercial EuroCommerce se queja especialmente del hecho de que las grandes cadenas de tiendas europeas están limitadas en su capacidad de ofrecer descuentos y ofertas a los consumidores franceses. Además, experimentan obstáculos en sus prácticas de compra a nivel europeo.
En los últimos años, la Unión Europea ha permitido el sistema francés de acuerdos nacionales de precios (Egalim). Según los criterios de Bruselas, este sistema apenas causa perturbaciones en el mercado. Ahora Bruselas debe revisar esto y abrir una investigación profunda.

