Para un buen control de la seguridad alimentaria, en muchos países europeos aún hay insuficientes recursos económicos y humanos disponibles. Así lo revela un estudio de la confederación europea de organizaciones de consumidores (BEUC). Esta investigación se realizó en doce países de la UE, incluyendo Países Bajos.
Los alimentos y productos alimenticios como huevos, leche y carne son controlados cada vez con menos frecuencia. Además, solo unos pocos países hacen públicos los resultados de las inspecciones en productores de alimentos, restaurantes y tiendas.
Nuevas reglas sobre cómo los países de la UE deben reportar entrarán en vigor a mediados de diciembre. Estas facilitarán las comparaciones. Además, las agencias de control podrán imponer multas más severas en casos de fraude.
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Aunque el presupuesto y el número de empleos en la autoridad alimentaria y de productos holandesa aumentaron, según la propia autoridad, para ciertas tareas no se dispuso de recursos suficientes, recuerdan los investigadores. La Junta de Investigación de Seguridad juzgó anteriormente (tras el escándalo de huevos con fipronil) que la forma en que se controla la seguridad alimentaria en los Países Bajos es deficiente. Según dicha junta, no existe un enfoque estructurado para identificar y evaluar riesgos emergentes, lo que puede hacer que las personas se enfermen innecesariamente.

