Además, mediante una actualización reciente de un estudio del banco Rabo, se señala la situación en Países Bajos, donde la recuperación de los valores naturales sigue sufriendo debido a la gran emisión de CO2 de la importante sector agrícola. Dado que hace poco ha asumido un nuevo gobierno de coalición en los Países Bajos, el influyente Rabobank ha actualizado su consejo sobre la agricultura y la alimentación en dicho país.
El cambio hacia una agricultura más sostenible no garantiza automáticamente mayores ingresos para los agricultores, concluyen los tres estudios. Al mismo tiempo, crece la demanda de políticas agrícolas que tengan en cuenta mejor el medio ambiente, el clima y una remuneración justa, según los estudios de la Agencia Europea de Medio Ambiente y la Conferencia de Política Agroalimentaria.
Más incertidumbres
Los agricultores europeos que adoptan prácticas más sostenibles o resistentes al clima no reciben beneficios financieros inmediatos. Varias investigaciones indican que esta transición conlleva costos y incertidumbres adicionales durante los primeros años.
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Por ello, según estos estudios, se necesita una política agrícola distinta. Esta política ya no debe centrarse solo en la producción y los ingresos, sino también en el clima, la naturaleza y la biodiversidad. Se aboga por analizar conjuntamente los objetivos económicos y ambientales de forma clara, en vísperas de una revisión de la política agrícola común europea.
Diferencias
Al mismo tiempo, los ingresos de los agricultores llevan tiempo bajo presión. Los costos crecientes, entre ellos de energía, fertilizantes y alimentación animal, dificultan obtener ganancias suficientes. Esto complica aún más la transición hacia un sistema más sostenible.
Los investigadores subrayan que las medidas de apoyo existentes deberían aplicarse de manera más focalizada. Según ellos, el apoyo general es menos efectivo que el apoyo dirigido a agricultores que son más vulnerables o que invierten en cambio.
También se señala que existen grandes diferencias entre agricultores y regiones. No todos los agricultores se ven afectados de la misma forma por el cambio climático o por las nuevas normativas. Esto requiere políticas y apoyos personalizados.
Más resilientes
Una parte importante de la transición es reducir la dependencia de insumos externos (para la explotación). Un menor uso de, por ejemplo, fertilizantes y energía puede hacer a las explotaciones agrícolas más resilientes frente a subidas de precios y fluctuaciones.
Además, una mayor colaboración en la cadena alimentaria es fundamental. Diversas fuentes afirman que los cambios no deben producirse solo en la explotación agrícola, sino en toda la cadena, desde el productor hasta el consumidor. Esto apoya y subraya la previa elección alimentaria de la UE “del campo al plato” (F2F).
Países Bajos
En Países Bajos, Rabobank subraya que el sistema alimentario debe ser reorganizado. Se debe tener más en cuenta el valor real de los alimentos, incluidos sus efectos sobre la naturaleza y el clima.
Según Rabobank, esto también significa que los agricultores neerlandeses deben recibir una remuneración mejor y más estable. No solo por lo que producen, sino también por su contribución al medio ambiente y la sostenibilidad. El nuevo gobierno neerlandés (de minoría) presentará pronto propuestas para una nueva política agrícola en la que la reducción estimulada (y, si es necesario, impuesta) del censo ganadero y de los pesticidas tenga un papel más importante.

