El Comité de Nitratos de la Comisión Europea decidirá esta semana si Irlanda mantiene el permiso para aplicar más estiércol en sus praderas que otros países de la UE. Esta llamada derogación expira a fin de año, y la de los Países Bajos y Dinamarca ya ha caducado anteriormente.
El gobierno irlandés alcanzó el mes pasado un acuerdo provisional con la Comisaria Europea de Medio Ambiente Jessika Roswell sobre medidas adicionales y más estrictas contra la contaminación por nitratos. Tras la publicación reciente de un informe sobre el aumento de la contaminación del agua, Dublín decidió adoptar criterios y mediciones más estrictas y a mayor escala (“hasta la fuente”) con cientos de puntos de control.
De este modo, los irlandeses quieren poder demostrar regionalmente dónde la agricultura reduce suficientemente la contaminación del agua. La Comisaria Roswell quiere conceder a Irlanda tres años adicionales para esto (extensión de derogación), pero deja la decisión para el miércoles a los expertos del Comité de Nitratos y luego a la aprobación de los demás países de la UE. Según ella, en Irlanda ya se ha hecho mucho, pero aún se debe hacer más para llegar a decisiones legales sostenibles.
Los nutrientes procedentes de la agricultura se señalan como una de las causas principales de la contaminación del agua. Las organizaciones agrarias irlandesas temen que el Comité de Nitratos imponga condiciones inalcanzables e impracticables. Este mismo patrón es visible también en Países Bajos y Dinamarca. La calidad del agua se ha convertido en un factor cada vez más decisivo: sin mejoras demostrables no habrá exención.
Dinamarca está actualmente, junto con gobiernos regionales, grupos medioambientales y organizaciones agrarias, trabajando en un enfoque nacional (“tripartito”) contra la contaminación del agua, que en Bruselas se observa con interés superior al promedio. El país está reforzando su estrategia contra la contaminación por nitratos con nuevas cuotas para los agricultores y zonas naturales adicionales. La medida busca reducir aún más la salida de nitrógeno al agua.
En cambio, en Países Bajos lleva más de quince años habiendo un estancamiento entre el gobierno, el sector agrario y organizaciones medioambientales sobre si reducir o no la contaminación por nitrógeno. Los tribunales ya han emitido fallos vinculantes al respecto, pero muchas organizaciones agrarias no desean colaborar con la reducción forzosa del tamaño del ganado.
El primer ministro neerlandés en funciones, Dick Schoof, dijo recientemente que dentro de dos semanas, en la cumbre de la UE en Bruselas, volverá a insistir en una nueva derogación para la agricultura neerlandesa, a cambio de la aprobación del tratado de libre comercio europeo con Mercosur. Sobre dicho tratado también deben tomarse decisiones definitivas en los órganos de la UE durante las próximas dos semanas. La próxima semana, el Parlamento Europeo intentará vincular nuevas condiciones a ese tratado para mejorar la indemnización para los agricultores europeos.

