La guerra rusa contra Ucrania acelera el proceso de adhesión, pero al mismo tiempo conlleva grandes riesgos políticos. Justo después del inicio del ataque ruso, Ucrania solicitó a finales de febrero de 2022 la membresía en la UE, y poco después obtuvo el estatus de país candidato.
Este miércoles, la Comisión Europea también allanó el camino para la admisión acelerada de Moldavia, que también es amenazada por Rusia. De ese país, los rusos también han tomado una parte (Transnistria).
Según los comisarios de la UE, Ucrania ha completado el 90% de los pasos preparatorios requeridos, declaró la presidenta Ursula von der Leyen de la Comisión Europea. El gobierno del presidente Zelensky necesita algo más de tiempo para el 10% restante en su lucha contra la corrupción y la dominancia de los oligarcas.
Los jefes de gobierno de los Estados miembros de la UE deben formalizar la decisión en una cumbre especial de la UE a mediados de diciembre. Debido a que se requiere unanimidad para ello, y dado que Hungría y Eslovaquia ya han expresado dudas, no es seguro que las negociaciones de adhesión realmente comiencen.
Además, la finalización efectiva de esas negociaciones puede prolongarse durante muchos años, como ya ocurre con los países balcánicos. Incluso dichas negociaciones pueden estancarse, como sucede actualmente con Turquía.
En círculos agrícolas europeos se sigue con especial interés las decisiones europeas sobre la admisión de Ucrania, ya que el país se convertiría de inmediato en el mayor productor agrícola de la UE. Su entrada sin restricciones al mercado libre europeo alteraría significativamente las relaciones comerciales existentes. También está claro que todo el sistema de financiación de las subvenciones agrícolas de la UE cambiará considerablemente.

