Desde 2018, la administración del balance de materias obligaba a todos los agricultores alemanes a registrar cuánto material, alimento y otros productos se introducían y sacaban de la explotación agrícola. Según la anterior coalición gubernamental, esto ofrecía mayor conocimiento sobre cómo y dónde se usaban los fertilizantes y, por tanto, sobre la carga ambiental.
La Comisión Europea ya demandó a Alemania hace diez años ante el Tribunal Europeo debido a los elevados niveles de nitratos en aguas subterráneas y superficiales. En ese procedimiento, en 2018 amenazó con una multa de millones de euros. Fue también por esta razón que se implantó entonces la administración de residuos y estiércol.
La revocación forma parte de un paquete más amplio que el nuevo gabinete CDU/CSU-SPD quiere implementar para reducir la burocracia para los agricultores. El ministro Alois Rainer (CSU), recientemente responsable de Agricultura, sostiene que los agricultores deben tener nuevamente más espacio. Otras normas ambientalistas también están en discusión según él.
Según organizaciones medioambientales, la abolición supone un retroceso considerable. El Consejo Alemán de Naturaleza y Medio Ambiente BUND teme que Alemania vuelva a incumplir los acuerdos con Bruselas sobre reducción de nitratos y que resulte inevitable una nueva multa. Califican la abolición de "precipitada" y de "política a pedido de la agroindustria".
Las organizaciones de agricultores tienen opiniones divididas. Algunos consideran que la carga administrativa es desproporcionada, otros señalan que elaborar el balance de materias primas lleva como máximo cinco horas al año. Sobre todo las explotaciones más pequeñas se sienten presionadas por la carga documental.
Bajo el gobierno anterior – una coalición de SPD, Los Verdes y FDP – había un ministro verde en Agricultura que daba prioridad a la sostenibilidad y a las normas ambientales. La nueva dirección bajo CDU/CSU supone una ruptura clara con esa política. El ministro Rainer ahora habla de “agricultura con sentido común”.
Otras decisiones también apuntan a una política más favorable a los agricultores. Alemania deberá cumplir las normas europeas para un salario mínimo de al menos 15 euros por hora. El ministro Rainer quiere una excepción para los trabajadores agrícolas temporales, propuesta apoyada, entre otros, por organizaciones agrícolas afines a la CDU. Los grupos ambientalistas están en contra.
El cambio de rumbo llega justo antes del Día Nacional de la Agricultura anual, donde probablemente el nuevo marco político será el tema central. Aún no está claro si Alemania se mantendrá dentro de las normativas ambientales europeas. Varias organizaciones medioambientales consideran emprender acciones legales.

