Esta nueva industria debe asegurar que los materiales bio-basados naturales, las materias primas y los alimentos se usen a una escala mucho mayor en la industria y la vida diaria. El núcleo de la ‘tecnología bio-basada’ es que la UE se vuelva, a largo plazo (2040), más limpia, competitiva y resiliente.
Un paso importante es garantizar una fuerte ampliación de las innovaciones bio-basadas. Esto significa que los nuevos materiales, productos y tecnologías ya no se queden sólo en proyectos piloto pequeños, sino que crezcan hacia aplicaciones comerciales a gran escala.
La UE quiere cambiar a un sistema económico con mayor uso de materias primas renovables provenientes de ecosistemas terrestres y marinos. Así, Europa debe depender menos de materias primas fósiles y de importaciones críticas, y surgir una economía más circular y baja en carbono.
La bioeconomía en la UE ya representa un mercado considerable y millones de empleos. Este sector ya desempeña un papel importante, pero los expertos en Bruselas lo consideran un fundamento clave para el crecimiento y la competitividad futura de Europa.
La Comisión Europea subraya que para la ampliación y expansión se requiere una combinación de inversiones públicas y privadas, y que las normas deben ser más simples y claras. Dentro de este enfoque, las pequeñas y medianas empresas reciben especial atención.
La nueva estrategia pone énfasis en desarrollar mercados donde los materiales bio-basados puedan convertirse en el estándar. Esto incluye plásticos bio-basados, fibras, textiles, sustancias químicas, fertilizantes, productos fitosanitarios, materiales de construcción y otros productos derivados de la biorrefinería o técnicas de fermentación.
Además, se debería usar más y mejor los subproductos agrícolas y los desechos orgánicos. A pequeña escala ya se utilizan para la producción de gas. La estrategia enfatiza que esto debe hacerse siempre dentro de límites ecológicos y que las materias primas permanezcan en la economía el mayor tiempo posible.

