En la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo se escuchó el pasado miércoles un llamado a mayor claridad y seguridad. En esa reunión, el nuevo Comisario de la UE (luxemburgués) Hansen presentó su visión sobre el futuro de la Política Agrícola Común. A partir de lo que especialmente no dijo, se pudo inferir que duda respecto a la eliminación total del llamado subsidio por hectárea.
Durante una reciente reunión de ministros europeos de agricultura se subrayó que el presupuesto actual de la PAC ya es insuficiente para apoyar adecuadamente a los agricultores. El lunes, la ‘visión de futuro’ de Hansen vuelve a estar en la agenda ministerial. Insisten en obtener recursos adicionales. También organizaciones agrícolas como Copa-Cogeca continúan abogando por un presupuesto agrícola estable y suficiente.
Estas discusiones se han complicado recientemente debido a la creciente presión financiera dentro de la UE. La guerra en Ucrania y las tensiones geopolíticas (por el cambio de rumbo de la OTAN del presidente estadounidense Donald Trump) han provocado planes de rearme a gran escala, que requieren cientos de miles de millones de euros. Esto obliga a la UE a tomar decisiones difíciles en el presupuesto plurianual, donde la agricultura, como uno de los mayores gastos, queda presionada.
También el impacto de los acuerdos comerciales y sanciones sobre la agricultura europea sigue siendo un punto delicado. Las discusiones sobre los fertilizantes rusos ilustran los dilemas que enfrenta la UE. Por un lado se busca autonomía estratégica, por otro, estos productos son cruciales para la producción de alimentos. Al mismo tiempo, las tensiones aumentan por los nuevos aranceles a la importación de fertilizantes, que elevan aún más los costos para los agricultores.
Otro desafío para el sector agrícola es la próxima liberalización del comercio con Ucrania. La UE está preparando un nuevo régimen comercial, mediante el cual productos agrícolas ucranianos tendrán mayor acceso al mercado europeo a finales de este año. Esto genera críticas desde el sector agrícola, que teme competencia desleal y presión sobre los precios. Las organizaciones de agricultores exigen por ello medidas protectoras y condiciones de competencia justas.
Se espera que el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, presente en abril el contenido concreto de su plan político, donde expondrá su visión sobre el futuro de la PAC. El viernes realizará una visita de trabajo a Países Bajos.
Mientras tanto, en los órganos de la UE comienzan las negociaciones sobre la política agrícola tras 2027. Estas discusiones se desarrollan en paralelo a la más amplia debate sobre el presupuesto plurianual de la UE, con posibles fuertes recortes. El excomisario Mario Draghi ya ha propuesto un cambio presupuestario sustancial, en el que la agricultura tendrá que ceder mucho en favor de otras prioridades políticas como la defensa y la innovación.
El futuro de la agricultura europea depende de las decisiones políticas que se tomen en los próximos meses. Mientras la UE busca equilibrar las nuevas prioridades geopolíticas y los objetivos políticos internos, la financiación de la política agrícola sigue siendo un punto conflictivo.

