La autorización se enmarca dentro de la estrategia más amplia de la UE para promover fuentes de alimentos sostenibles. Los insectos son considerados una alternativa ecológica a las fuentes tradicionales de proteínas, entre otras cosas, debido a sus menores emisiones de gases de efecto invernadero. La UE ya ha aprobado otros productos de insectos, como la langosta migratoria y el grillo doméstico.
El proceso de producción de la harina de gusano de la harina incluye un tratamiento térmico para eliminar posibles patógenos, seguido de la irradiación con UV para mayor seguridad, tras lo cual las larvas se muelen hasta obtener un polvo fino. Este polvo es rico en proteínas, fibras, minerales y vitaminas, y puede añadirse en una proporción de hasta un cuatro por ciento en productos como pan y pastelería, y hasta un uno por ciento en productos lácteos como el queso.
Sin embargo, también existen preocupaciones sobre la seguridad alimentaria y posibles reacciones alérgicas. Las personas alérgicas a los crustáceos y mariscos pueden reaccionar y presentar erupciones cutáneas. Por eso, Bruselas establece como condición esencial un etiquetado claro para informar a los consumidores sobre la presencia de estos ingredientes. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evaluó la seguridad de la harina de gusano antes de otorgar la aprobación.
La aceptación de alimentos basados en insectos sigue siendo un reto en Europa, donde el consumo de insectos no es tradicional. A pesar de ello, la UE espera que estas nuevas fuentes de proteínas contribuyan a un sistema alimentario más sostenible y a la reducción del impacto ambiental de la producción de alimentos. La Comisión Europea subraya que la decisión de incluir este tipo de productos en la dieta queda a criterio del consumidor.
Además de las proteínas de insectos, la UE ha dado pasos previos para abrir el mercado a la «carne» producida en laboratorios y a otras proteínas no animales. Estas iniciativas forman parte de la estrategia más amplia «De la granja a la mesa», orientada a una producción alimentaria más sostenible y una menor dependencia de la ganadería.
Los críticos destacan la necesidad de estudios exhaustivos sobre los efectos a largo plazo del consumo de insectos y otras nuevas fuentes de proteínas. Mientras que productores como Nutri'Earth consideran las proteínas de insectos como el futuro de la alimentación, sigue siendo una incógnita si los consumidores europeos adoptarán estas nuevas fuentes alimentarias.
Con la introducción de la harina de gusano de la harina irradiada con UV, la UE afirma dar un nuevo paso hacia la diversificación de fuentes proteicas y la promoción de la sostenibilidad en la cadena alimentaria.

