El Pacto Verde Europeo ha sido la base de estos esfuerzos desde 2020 y ha traído beneficios significativos en energía y medio ambiente. Sin embargo, últimamente, la oposición política y el escepticismo climático han cobrado fuerza, algo que también quedó reflejado en los resultados de las recientes elecciones al Parlamento Europeo.
A pesar de que el cambio climático persiste, las preocupaciones económicas y asuntos de seguridad ahora tienen prioridad. El panorama político emergente en el Parlamento Europeo podría tener repercusiones en la política climática.
Las elecciones anteriores de 2019 condujeron a una política climática vigorosa bajo la dirección de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. A pesar de ese impulso verde inicial, la política climática de la UE ahora enfrenta una recuperación económica lenta, inflación persistente y el aumento del coste de la energía, agravados por la invasión rusa a Ucrania.
Esto ha provocado protestas y oposición, incluidas llamadas a una “pausa” en las regulaciones ambientales por parte del presidente francés Emmanuel Macron. En Alemania, la lenta recuperación económica frena medidas medioambientales demasiado rigurosas.
Las recientes elecciones al Parlamento Europeo supusieron una pérdida considerable de escaños para los partidos Verdes. La mayor bancada, el Partido Popular Europeo (PPE) de centro derecha, aboga cada vez más en muchas cuestiones ambientales y climáticas por un enfoque tecnológicamente neutral, que a menudo choca con los Verdes y Socialistas.
Mirando hacia el rumbo climático, los Socialistas y Demócratas (S&D) y el grupo liberal Renew Europe seguirán apoyando el Pacto Verde, aunque con diferentes énfasis en la justicia social y la implementación pragmática. En cambio, grupos conservadores y de extrema derecha como los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) e Identidad y Democracia (ID) se oponen al Pacto Verde.
La nueva distribución de escaños (más de derecha) en el parlamento podría conducir a coaliciones más conservadoras, pero los partidos Verdes y de izquierda aún pueden desempeñar un papel en mantener la política climática de la UE. Aunque la agenda verde enfrenta desafíos, es poco probable que Estrasburgo desmantele el Pacto Verde, especialmente si Von der Leyen continúa como presidenta de la Comisión Europea.
Renunciar a la transición verde sería un error estratégico para los responsables europeos. A pesar de prioridades contrapuestas, la crisis climática sigue siendo urgente, con un calentamiento en Europa que es el doble del promedio mundial.

