La refinería en el condado de Limerick es propiedad de la empresa rusa de aluminio Rusal y aún suministra óxido de aluminio a fundiciones rusas. Esa exportación no está cubierta por las sanciones europeas actuales, lo que permite que el comercio continúe a pesar de la guerra y la presión política.
Producción de armas
La investigación se centró en la cuestión de si el óxido de aluminio de Irlanda llega a través de empresas rusas a productores de drones, misiles u otras armas. Según el gobierno irlandés, no se han encontrado pruebas concretas para ello. Las acusaciones investigadas no pudieron ser confirmadas.
Al mismo tiempo, el informe no ofrece certeza sobre el destino final. Desde la guerra rusa contra Ucrania, faltan datos fiables sobre los flujos comerciales internos. Por lo tanto, no se puede determinar a dónde llega exactamente el material irlandés tras su procesamiento en aluminio o a qué empresas se vende.
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Empleo
El asunto plantea un dilema difícil para el gobierno irlandés. Aughinish proporciona empleo directo a unas quinientas personas, mientras que según autoridades locales, miles de empleos dependen indirectamente de la refinería. La planta también suministra materias primas a fundiciones de aluminio europeas y otras empresas industriales.
Ucrania exige medidas y advierte que los suministros de materias primas estratégicas a Rusia podrían apoyar la economía de guerra. También en Irlanda se escucha el llamado a detener la exportación y a buscar otros mercados para el óxido de aluminio, para así preservar el empleo.
Investigación
Aughinish niega que sus productos formen parte de la cadena de suministro militar rusa. La empresa afirma que el óxido de aluminio se utiliza únicamente para el aluminio que se exporta desde Rusia. Sin embargo, las autoridades irlandesas señalan que esta declaración no puede ser verificada de forma independiente.
Por ello, la fábrica ha ofrecido contratar a una empresa internacional que controle los flujos de mercancías. Esa parte independiente debería seguir tanto la exportación desde Irlanda como la posterior exportación desde Rusia. El ministro irlandés de Asuntos Económicos ha declarado que se puede desplegar a ese auditor.
Reconsideración
El informe ya ha sido enviado a la Comisión Europea, que debe decidir si son necesarias nuevas medidas. Bruselas no quiere tomar una decisión precipitada. También el Parlamento Europeo se ha pronunciado a favor de terminar con la exportación irlandesa de óxido de aluminio a Rusia, pero ese llamado no es vinculante.
Al mismo tiempo, en la UE crece el debate sobre una política de sanciones más sencilla. El motivo es que Grecia bloqueó durante semanas un nuevo paquete de sanciones debido a que una gran naviera griega de buques cisterna de gas se vería afectada. Por eso se considera adoptar decisiones de sanciones más pequeñas e individuales, que sean más difíciles de bloquear por un solo país.

