La Unión Europea se enfoca en una nueva fase de su política contra el plástico de un solo uso. El objetivo es fomentar el reciclaje y adaptar las normas para apoyar la economía circular. Al mismo tiempo, Francia opta por posponer una prohibición nacional sobre vasos de plástico desechables, debido a que las alternativas aún son insuficientes.
En la UE, el abordaje del plástico de un solo uso ha estado en la agenda ambiental durante varios años. La llamada directiva sobre plásticos de un solo uso se centra en diez grupos de productos que se encuentran con mayor frecuencia en las playas europeas. Estos constituyen la mayor parte de los residuos marinos. Los vasos y envases de bebidas están explícitamente incluidos en este enfoque.
La actual directiva de la UE combina varias medidas. Algunos productos ya no pueden comercializarse cuando existen alternativas sostenibles ampliamente disponibles. Para otros productos, la UE apuesta por reducir su uso y responsabiliza parcialmente a los fabricantes de envases desechables en la recolección y gestión de residuos (=participar en los costos).
Un componente importante son las botellas de plástico. Los países de la UE deben alcanzar altos porcentajes de recolección, mientras que los productores están obligados a utilizar un mínimo porcentaje de plástico reciclado. Para las botellas de PET, el porcentaje es del 25 %, y aumentará al 30 % para todas las botellas plásticas de bebidas en 2030.
En este contexto, la Comisión Europea ha presentado una propuesta para ampliar las normas relativas al plástico reciclado. Esto incluiría que el plástico procesado mediante reciclaje químico también pueda contar en las cifras de recogida. La Comisión Europea señala que esto puede estimular inversiones y ofrecer mayor seguridad jurídica a las empresas.
Según la Comisión, el sector europeo del reciclaje está bajo presión, con baja utilización de capacidad y problemas financieros. Permitiendo nuevas tecnologías, busca aumentar la capacidad de reutilización y acelerar la transición hacia una economía circular. Una propuesta similar no obtuvo apoyo anteriormente y por ello ha sido modificada.
Los críticos cuestionan esta dirección. Señalan que el reciclaje químico a menudo trabaja con una mezcla de residuos y plástico nuevo, lo que puede hacer que el porcentaje reciclado en los productos parezca mayor de lo que realmente es. En ese sentido, hablan de un posible greenwashing.
Mientras tanto, en Francia se desarrolla un debate paralelo. El Gobierno de París ha decidido posponer la prohibición de vasos plásticos desechables cuatro años, hasta 2030. Una evaluación reciente mostró, según las autoridades, que técnicamente aún no es viable eliminar completamente el plástico de los vasos para uso general.
Dado que las normas de la UE imponen un gravamen al uso innecesario de envases plásticos (vasos, botellas, etc.), la demora en la prohibición francesa implica que París no repercutirá ese impuesto europeo a la industria, sino que lo seguirá pagando directamente a Bruselas.

