La Comisión Europea ordenó a finales de noviembre retirar cargas importadas de carne de res brasileña tras detectar hormonas prohibidas. La carne fue retirada en Austria, Bélgica, Chipre, Croacia, República Checa, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Eslovaquia y también en el Reino Unido, incluyendo Irlanda del Norte.
Según organizaciones europeas de agricultores, los hallazgos confirman que los controles de calidad en Brasil son insuficientes. Investigadores de la Irish Farmers Association y la revista Irish Farmers Journal observaron durante una visita que los antibióticos animales y hormonas no autorizados en la UE se venden libremente allí. Ellos califican esto como un gran riesgo para consumidores y agricultores en Europa.
La asociación de agricultores irlandeses sostiene que la falta de supervisión en los mataderos brasileños permitió que carne con sustancias prohibidas llegara a Europa. La organización lo considera una grave advertencia para los políticos de la UE que trabajan en la ratificación del acuerdo comercial Mercosur.
El acuerdo planeado entre la UE y los países sudamericanos Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay formaría la zona de libre comercio más grande del mundo. En ese caso, los países del Mercosur podrían exportar hasta 99.000 toneladas de carne de res y 180.000 toneladas de aves de corral por año a la UE con un arancel de importación reducido.
Agricultores y ganaderos europeos argumentan que esto crearía un terreno desigual y competencia desleal. Los países de la UE han establecido un fondo de daño para su comercio de ganado y carne en caso de que se genere una diferencia demasiado grande. En la comisión de agricultura del Parlamento Europeo, ese fondo de compensación es llamado “una cáscara vacía”.
Dentro de la UE crece la presión antes de la votación final sobre el acuerdo. El Parlamento Europeo decidirá a mediados de diciembre sobre un paquete de medidas diseñado para aliviar las preocupaciones de los agricultores. Esa votación precede a una reunión de los países del Mercosur el 20 de diciembre.
Las inquietudes en Europa no son nuevas. La semana pasada se publicó una investigación irlandesa que nuevamente revela que en partes de Brasil hay agentes de crecimiento disponibles que están prohibidos en la ganadería europea. Estos hallazgos han generado nuevos llamados a revisar los acuerdos de importación.
Irlanda y Francia siguen oponiéndose al acuerdo porque temen que sus mercados agrícolas se vean afectados. Las organizaciones agrícolas europeas indican que la reciente retirada de productos demuestra que la seguridad de la carne importada no es un hecho garantizado y que las normas europeas deben ser plenamente aseguradas, independientemente de su origen.

