Decisiva fue el miércoles un cambio en la postura de Italia (que durante mucho tiempo amenazó con votar en contra) y nuevas concesiones financieras que Bruselas hizo a los agricultores europeos que se oponían. Con ello fracasaron los intentos franco-polacos de bloquear el proceso de toma de decisiones europeo.
La UE ha acelerado la finalización del acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur: Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Después de más de 25 años de negociaciones, el acuerdo vuelve a estar sobre la mesa en una semana decisiva. Así se convertiría en uno de los mayores acuerdos de libre comercio del mundo, tras décadas de negociaciones y lucha política.
El miércoles, en una reunión agrícola extraordinaria, el punto central fue la propuesta de la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen de dar acceso anticipado en 2028 a un fondo de compensación para el sector agrícola por aproximadamente 45 mil millones de euros. Ese dinero proviene de un fondo de crisis (de más de 80 mil millones) que Von der Leyen quiere incluir en el nuevo marco financiero plurianual de la UE (2028-2035). Por tanto, el dinero no es nuevo, sino que se pondrá a disposición antes y de manera más dirigida de lo planeado.
Especialmente Francia se ha opuesto firmemente en los últimos años. En un comentario contundente, el influyente periódico francés Le Monde describe cómo esta postura ha colocado al presidente Macron en una posición excepcional dentro de la UE.
Según el diario, Macron ha dejado depender demasiado tiempo la política agrícola francesa de agricultores franceses insatisfechos y en protesta. Esto provocó que Francia quedara diplomáticamente aislada cuando era necesario imponer decisiones dentro de la UE.
Le Monde enfatiza que Francia, a pesar de sus intensos esfuerzos, no logró formar junto con Polonia una minoría bloqueante. Por ello, se perdió una importante herramienta de poder y la estrategia francesa quedó bajo presión. Lo mismo ocurre con la situación en Polonia, donde argumentos en cuestiones agrícolas nacionales se han utilizado en decisiones sobre la política agrícola a nivel de la UE.
Italia jugó un papel clave en esta fase. Donde antes Roma dudaba, finalmente permitió que primara el interés comercial europeo más amplio. Así cambió el equilibrio de fuerzas alrededor del acuerdo.

