Las principales aerolíneas europeas afirman que el secretario de Estado de Finanzas neerlandés, Menno Snel, está difundiendo muchas inexactitudes y tonterías sobre la necesidad de instaurar un impuesto europeo sobre los vuelos. Según Airlines for Europe (A4E), la declaración sobre el impuesto europeo al vuelo que Snel entregó la semana pasada a la Comisión Europea está llena de errores.
Países Bajos, Bélgica y otros siete países de la UE han solicitado a la Comisión Europea que presente una propuesta de ley para un impuesto europeo sobre los vuelos. Los países indican que quieren actuar juntos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la aviación.
A4E considera que la declaración tiene varios puntos cuestionables. Por ejemplo, existen grandes diferencias entre los impuestos y tasas que pagan los distintos modos de transporte. “A diferencia del transporte por carretera y ferrocarril –que reciben grandes subvenciones públicas–, la industria aérea paga ella misma la mayoría de los costes de su infraestructura, además de cubrir la mayor parte de los costes de seguridad”, señala A4E.
Según cifras de IATA citadas por A4E, en 2017 las aerolíneas europeas pagaron 31 mil millones de euros por el uso de infraestructura aeroportuaria. Además, desde 2012 la aviación paga por sus emisiones a través del sistema europeo de comercio de emisiones ETS. Desde 2018, los costes asociados se han triplicado.
“Es simplemente incorrecto afirmar que la aviación no está gravada en absoluto o que el sector aporta demasiado poco. El año pasado las aerolíneas europeas pagaron más de cinco mil millones de euros en ETS e impuestos ambientales.
Según A4E, la aviación “necesita una solución mundial para un problema global”. La organización destaca que la aviación es la única industria que cuenta con un mecanismo acordado a nivel global (CORSIA) para abordar las emisiones de CO2. A partir de 2021, mediante este programa las aerolíneas financian proyectos climáticos en todo el mundo.
“En este momento crítico, la UE debe centrarse en apoyar nuestros esfuerzos para reducir las emisiones de CO2 y adoptar medidas efectivas, en lugar de recurrir a gestos simbólicos como impuestos que no tienen un impacto real en la reducción de CO2”, concluye la respuesta de las aerolíneas ante la posible implantación de un impuesto comunitario sobre el queroseno.

